El Fantasma de Belgrado: cómo un Porsche 911 robado humilló a la policía yugoslava
En 1979, un ladrón de 29 años burló diez noches seguidas a la policía de Tito al volante de un 911 Targa S de 180 caballos
En septiembre de 1979, el tenista profesional Ivko Plecevic descubrió que su Porsche 911 Targa S blanco, el único ejemplar de ese modelo en toda Belgrado, había desaparecido de la puerta de su casa durante la noche. El auto, de 180 caballos de potencia, terminaría protagonizando diez noches de persecuciones que pusieron en jaque a la policía de la Yugoslavia comunista.
El caso importa porque retrata, con un Porsche de por medio, cómo un objeto asociado al lujo y la velocidad se convirtió en símbolo de burla contra un régimen autoritario. La policía yugoslava perseguía al ladrón con patrullas Zastava 101 de apenas 56 caballos, sin ninguna posibilidad real de alcanzar al 911.

Cada noche, el ladrón llegaba a la rotonda Terazije Slavija, un cruce con múltiples salidas donde nadie podía anticipar su ruta, y desde ahí iniciaba una persecución que Belgrado entera empezó a seguir en vivo. La policía asignó el caso a Dusan Zivkovic, apodado 'Fangio', que patrullaba en un Ford Granada sin éxito alguno. El fugitivo llegó a llamar a la radio más escuchada de la ciudad para anunciar su hora de llegada y el recorrido de esa noche.
Con el Mariscal Tito fuera del país en una cumbre en Cuba, la policía montó una trampa en la décima noche: bloqueó todas las salidas de la rotonda con patrullas y colocó dos autobuses en la única vía libre. El Porsche se estrelló contra uno de ellos, pero su conductor escapó a pie protegido por la multitud que había seguido la persecución.

La identidad del ladrón se conoció después de una delación: se trataba de Vlada Vasiljevic, un joven de 29 años sin motivos claros más allá del gusto por conducir. Un tribunal lo condenó a dos años y medio de prisión.
Vasiljevic murió pocos días después de salir de la cárcel en lo que se reportó como un accidente automovilístico, un desenlace que alimentó las sospechas sobre represalias del régimen. El Porsche 911 Targa S blanco que protagonizó las diez noches de persecuciones quedó como uno de los episodios más singulares de la historia automotriz detrás de la Cortina de Hierro.


