El Lamborghini Jarama, el V12 que Ferruccio prefería más que al Miura y al Countach
Bertone y Marazzi construyeron apenas 327 unidades entre 1970 y 1978, con motor de 3.9 litros y hasta 360 caballos
Ferruccio Lamborghini dijo en una entrevista de 1991 que el Jarama era su auto favorito de toda la marca, por encima del Miura y del Espada, al que describió como "el compromiso perfecto" entre ambos. Presentado en el Salón de Ginebra de 1970, el Jarama fue el último gran turismo con motor delantero y V12 que fabricó Lamborghini, y también el modelo menos recordado de esa familia, pese a ofrecer una propuesta mucho más práctica para el uso diario que sus hermanos de motor central.
El nombre no viene del circuito cercano a Madrid, sino de la región española donde se crían toros de lidia. Lamborghini lo desarrolló como sucesor del Islero, del que se habían construido 225 unidades entre dos series. Con Giampaolo Dallara ya fuera de la empresa, Paolo Stanzani tomó la plataforma de acero del Espada y le recortó 270 milímetros de distancia entre ejes, conservando la vía ancha del auto de cuatro plazas. La carrocería, obra de Marcello Gandini en Bertone, incluía los característicos faros con "párpados" eléctricos, un recurso que el diseñador repitió casi al mismo tiempo en el Alfa Romeo Montreal.

Bajo el cofre iba el V12 de aluminio de 3.9 litros diseñado por Giotto Bizzarrini, con doble árbol de levas por bancada y seis carburadores Weber 40 DCOE de tipo lateral, que permitieron mantener bajo el perfil del capó. En su versión original entregaba 345 caballos a 7,500 rpm y 290 lb-pie de torque a 5,500 rpm, transmitidos a través de una caja manual de cinco velocidades de diseño propio. Una prueba estadounidense de un Jarama 1972 registró 7.2 segundos de 0 a 100 km/h, 15.6 segundos en el cuarto de milla a 97 mph y una velocidad máxima de 152 mph, por debajo de las 162 mph que anunciaba la fábrica. En aquel año, un Jarama nuevo costaba 23,500 dólares, cerca de 189,400 dólares actuales.
Las quejas de la prensa y los clientes por el ensamblaje irregular y el tablero poco funcional llevaron a Lamborghini a presentar el Jarama S en Ginebra en 1972, también vendido como GTS en algunos mercados. El nuevo escape, las culatas revisadas y los carburadores reajustados elevaron la potencia a 360 caballos a 7,500 rpm. Por dentro, el cambio más notorio fue el tablero de aluminio cepillado que sustituyó al de madera, además de asientos delanteros más delgados que liberaron espacio para las plazas traseras. La dirección asistida se volvió de serie y, desde 1974, se ofreció una transmisión automática Chrysler TorqueFlite de tres velocidades, aunque pocos compradores la eligieron.


Lamborghini fabricó 177 unidades del Jarama original entre 1970 y 1972, y 150 más de la versión S. La producción se dio oficialmente por terminada en 1976, pero los últimos ejemplares no se completaron sino hasta 1978, en plena crisis financiera de la marca, cuando varios proveedores ya habían dejado de surtir piezas por falta de pago. El piloto de pruebas Bob Wallace construyó además una versión de competición única, el Jarama Rally, con carrocería de aluminio aligerada que nunca llegó a correr.


