La letra G secreta en la caja de cambios del Porsche 959 y para qué servía en realidad
La Volkswagen T3 Syncro también usó esta marcha extra, pero con un propósito distinto al del superdeportivo
El Porsche 959, el superdeportivo con tracción total que Porsche lanzó en los años 80, esconde un detalle poco conocido en su palanca de cambios: además de la marcha atrás y las seis relaciones hacia adelante, tiene una posición marcada con la letra G, ubicada entre la R y la primera marcha.
Esa letra no tiene relación con el todoterreno, como sí ocurre en el Mercedes-Benz Clase G, cuyo nombre proviene de geländewagen (vehículo todoterreno en alemán). En el 959, la G corresponde a una función técnica distinta, heredada de tractores y camiones antiguos, donde se le conocía popularmente como Granny Gear o marcha de abuela: una relación mucho más corta que la primera, pensada para circular a velocidades ultrabajas.

Según se ha documentado sobre el desarrollo del modelo, Porsche habría incluido esta marcha extra para sortear regulaciones de ruido muy estrictas en algunos países durante el proceso de homologación. Como las mediciones se realizaban en primera marcha, la marca alemana diseñó una relación aún más corta que funcionara como falsa primera, de forma que lo que originalmente sería la segunda marcha pasara a ocupar ese lugar y el 959 cumpliera con los límites sonoros exigidos.
La disposición completa de la palanca del 959 es R-G-1-2-3-4-5-6, con un esquema dogleg: la primera marcha queda a la izquierda y hacia abajo, en el lugar donde normalmente estaría la segunda, para que la segunda y la tercera queden alineadas en línea recta, igual que la cuarta y la quinta, un diseño habitual en coches deportivos de la época para agilizar los cambios durante la conducción exigida.

El otro modelo alemán con esta función fue la Volkswagen T3 Syncro, aunque con un propósito más cercano al origen agrícola e industrial de la marcha de abuela: ofrecer una relación extremadamente corta para enfrentar pendientes pronunciadas, remolcar cargas pesadas o descender sin depender tanto del freno. Ford también incorporó una marcha similar en algunos de sus modelos con transmisión manual, aunque la llamó Crawler Gear en lugar de adoptar la denominación alemana.
Hoy, esta curiosidad técnica sobrevive como una rareza de catálogo en un puñado de coches clásicos, en una era donde las cajas manuales con configuraciones tan particulares prácticamente desaparecieron junto con los propios modelos que las usaron.


