Mate Rimac reveló por qué le dijo no a un Bugatti eléctrico pese a la presión de Volkswagen
Solo 71 de los 150 Rimac Nevera planeados se han vendido, una cifra que cambió el rumbo del Tourbillon
Cuando Mate Rimac tomó el control de Bugatti junto con Porsche en 2021, el Grupo Volkswagen tenía una idea clara para el sucesor del Chiron: debía ser eléctrico. La automotriz alemana atravesaba su giro más agresivo hacia la electrificación tras el escándalo del Dieselgate, y convertir la insignia de lujo francesa en un EV encajaba perfecto en esa estrategia. Rimac, sin embargo, se negó.
El fundador croata explicó en entrevista con Automotive News Europe que la ruta más fácil habría sido simplemente ponerle el logotipo de Bugatti al Rimac Nevera y llamarlo un día. La plataforma ya existía: tracción total, 400 km/h de velocidad máxima y el confort necesario para viajes largos. Pero Rimac quería algo distinto, un producto que no compitiera directamente con su propia marca de hypercars eléctricos.
La decisión no fue solo filosófica. Rimac reveló recientemente en Instagram que de los 150 ejemplares planeados del Nevera, apenas se han vendido 71 unidades. El dato confirmó lo que ya sospechaba: los clientes dispuestos a pagar millones por un hypercar no necesariamente buscan otra máquina eléctrica, sin importar qué tan rápida sea. La retroalimentación del mercado llegó a tiempo para cambiar el rumbo del proyecto Bugatti.
El resultado fue el Tourbillon, equipado con un motor V16 atmosférico de Cosworth integrado a un sistema híbrido enchufable. La apuesta por mantener el combustión interna, combinada con la electrificación en sus propios términos, le dio a Bugatti una identidad completamente distinta a la de Rimac Automobili. La estrategia funcionó: los 250 ejemplares del Tourbillon ya están vendidos, y Rimac asegura que el desarrollo se hizo sin intervención directa de Volkswagen ni Porsche.
Porsche, de hecho, ya no tiene participación en el proyecto. La marca de Zuffenhausen vendió sus acciones en Bugatti Rimac y en Rimac Group a inicios de septiembre, cerrando un capítulo que había comenzado bajo Ferdinand Piëch. Rimac se queda ahora con control total sobre el futuro de la marca francesa y adelantó que ya existe un plan de producto para la próxima década.
Entre las posibilidades que se manejan está un regreso espiritual al Galibier, el liftback de cinco puertas que alguna vez exploró Bugatti, lo que ampliaría el catálogo sin sacrificar exclusividad. Rimac no ha dado fechas ni especificaciones técnicas para esos modelos futuros, pero su mensaje es claro: la marca seguirá apostando por motores de combustión interna como sello distintivo frente a su propia oferta eléctrica.


