Jackie Stewart: la seguridad actual permite a los pilotos de F1 ser más agresivos
El tricampeón recuerda que casi todas las bancas de su casa recuerdan a un piloto fallecido en pista
Jackie Stewart, tricampeón de Fórmula 1 en 1969, 1971 y 1973, asegura que las mejoras de seguridad implementadas en el automovilismo desde los años setenta permiten hoy a los pilotos correr con más agresividad sin arriesgar la vida como ocurría en su época. El comentario surgió en una entrevista con su nieto, Lucas Stewart, en la que el piloto de 87 años repasó su lucha histórica por transformar las condiciones de seguridad en las pistas.
El testimonio importa porque Stewart fue una de las figuras clave detrás de los cambios que redujeron drásticamente las muertes en el automovilismo, un movimiento que definió la forma en que hoy se corre en la Fórmula 1 y en el motorsport en general.
Stewart recordó que durante su carrera como piloto, un accidente casi siempre significaba una sentencia de muerte. "La mayoría de mis amigos están muertos", relató, y añadió que casi cada banca conmemorativa en los terrenos de su casa está dedicada a un piloto que perdió la vida corriendo. En ese entonces, las carreras ni siquiera se detenían cuando un compañero moría en la pista; en ocasiones, solo se identificaba al fallecido por el casco que le habían retirado tras el impacto.
El expiloto escocés explicó que los pilotos actuales cometen errores igual que antes, pero ahora esos errores rara vez cuestan vidas gracias a las mejoras estructurales en los circuitos y en los autos. Según Stewart, esa transformación llevó a la Fórmula 1 a un nivel de seguridad sin precedentes en la historia del deporte, aunque reconoció que el riesgo de muerte, aunque mínimo, nunca desaparece por completo.
Al ser cuestionado por su nieto sobre cómo desea ser recordado, Stewart fue contundente: quiere que se le recuerde como una de las personas que ayudó a hacer más segura la actividad, un legado que, según dijo, ha sido continuado por muchos otros dentro del deporte motor.
El propio Stewart reconoció que sus esfuerzos por modificar los trazados y exigir mayores medidas de protección no fueron bien recibidos en su momento, pero los defendió como una consecuencia inevitable de la cantidad de muertes que, en muchos casos, resultaban completamente evitables.


