La Guardia Civil investiga a dos padres por dejar conducir a sus hijos menores en Asturias
Uno de los conductores tenía apenas 11 años y circulaba por una zona de aparcamiento cerca de Gijón
La Guardia Civil de Asturias investiga dos casos de adultos que permitieron conducir a menores de edad por vías públicas, una práctica que las autoridades españolas califican como delito contra la seguridad vial y no como una simple infracción de tránsito.
El primer episodio ocurrió el 21 de julio en la carretera AS-238, entre Avilés y Luanco, cuando agentes de Tráfico observaron un vehículo que aceleraba y frenaba de forma brusca, al punto de casi salirse de la calzada. Al detener el auto, los agentes confirmaron que el conductor era menor de edad y que su acompañante, de 63 años, era el propietario del vehículo.
El segundo caso se registró en agosto en la AS-II, la vía que conecta Oviedo con Gijón. Una patrulla del Puesto de Candás detectó un vehículo que circulaba a velocidad anormalmente baja en el estacionamiento de un restaurante. Al identificar a los ocupantes, confirmaron que quien manejaba era un niño de 11 años, acompañado por su padre.
Ambos casos ya fueron turnados a la Fiscalía de Menores de Oviedo y a los juzgados de Avilés y Gijón. Se investiga a los menores por conducir sin haber obtenido nunca autorización administrativa, y a los adultos acompañantes como cooperadores necesarios del delito.
En España, conducir sin haber tramitado jamás el permiso correspondiente constituye una infracción penal. Si el conductor tiene entre 14 y 17 años, el caso pasa al Juzgado de Menores con fines educativos y la multa la pagan los padres. Cuando el menor tiene menos de 14 años, como el niño de 11 detectado en Candás, el caso se deriva a servicios de protección infantil y los padres o tutores asumen la responsabilidad civil por cualquier daño material o personal que el menor haya causado.
Los dos episodios reflejan una práctica que, según la Guardia Civil, se repite con frecuencia en carreteras españolas: adultos, muchas veces familiares directos, que ceden el volante a menores sin permiso ni experiencia, exponiéndolos a ellos y a terceros a riesgos graves en vías abiertas al tránsito.


