La Unión Europea afloja aún más la meta de cero emisiones para 2035
Un acuerdo legislativo reduce la exigencia a 87.5% y usa créditos de acero verde para favorecer híbridos y combustión
El Parlamento Europeo alcanzó un acuerdo que suaviza el objetivo de emisiones cero para autos nuevos en 2035, yendo incluso más lejos que la propuesta original de la Comisión Europea. Representantes del Partido Popular Europeo, los Socialistas y Demócratas, y Renew Europe pactaron exigir una reducción del 87.5% en las emisiones promedio de CO₂ respecto a los niveles de 2021, por debajo del 90% que la Comisión había planteado en diciembre de 2025.
El cambio importa porque abre una puerta más ancha para que los motores de combustión y los híbridos sobrevivan más allá de la fecha límite que parecía inamovible desde 2023, cuando la UE fijó una reducción del 100% que en la práctica eliminaba la venta de autos nuevos con emisiones de escape. Los coches de gasolina y diésel ya en circulación no tendrían que salir de las calles, pero los fabricantes enfrentaban una transición total hacia el eléctrico en las salas de venta.
La pieza clave del nuevo esquema son los créditos por acero bajo en carbono producido en la Unión Europea, que podrán cubrir hasta 7.5 puntos porcentuales de la obligación de reducción. Esto sustituye el mecanismo de compensación más amplio que la Comisión había propuesto en diciembre, basado en acero verde y combustibles renovables para cubrir el 10% restante del objetivo original del 90%.
El acuerdo también relaja la meta intermedia de 2030, que pasaría de exigir una reducción promedio a fijarse en 55% para autos, mientras que las camionetas tendrían un objetivo de 35%, por debajo del 40% que planteaba la Comisión. El pacto contempla además esquemas de cumplimiento plurianual y créditos adicionales para eléctricos pequeños y eficientes, lo que da más margen de maniobra a las armadoras para equilibrar su flota.
El resultado no es una licencia abierta para vender gasolina y diésel sin límite: las metas siguen aplicando sobre el promedio de emisiones de toda la flota de cada fabricante, no sobre cada modelo individual. Esto significa que marcas como Alfa Romeo, con motores como el V6 del Giulia Quadrifoglio, tendrían que seguir compensando sus modelos de alto desempeño con alternativas de bajas emisiones para cumplir.
El proceso legislativo no ha terminado. Los grupos parlamentarios deben formalizar su posición antes de que el Parlamento Europeo y los países miembro negocien la legislación final, por lo que la meta original del 100% para 2035 sigue siendo la base legal vigente. Mientras tanto, los fabricantes pueden empezar a planear bajo un marco más flexible, aunque todavía no tienen garantía de qué tipos de combustión interna sobrevivirán después de esa fecha.


