Los caballos de fuerza de tu eléctrico son un espejismo (casi siempre)
El Porsche Taycan hizo 26 aceleraciones seguidas de 0 a 200 km/h con apenas 0.8 segundos de diferencia entre la más rápida y la más lenta
La cifra de potencia que anuncia un auto eléctrico casi nunca es la que entrega de forma sostenida. Ese número máximo, el que aparece en la publicidad, solo se alcanza en ráfagas cortas; en los documentos de homologación de varios países europeos aparece una cifra muy distinta, y mucho menor, conocida como potencia continua.
Para el aficionado que compara specs antes de comprar, esta diferencia importa más de lo que parece: dos autos con el mismo número de caballos en el anuncio pueden comportarse de forma completamente distinta en una sesión de pista o al jalar un remolque durante horas, según qué tan bien disipen el calor su batería, sus motores y su inversor.
El motivo detrás de la brecha es térmico. Una corriente alta genera calor en los devanados del motor, en el inversor y en la batería; cuando cualquiera de esos componentes llega a cierta temperatura, el sistema de control reduce torque y potencia para protegerlos. El estado de carga de la batería también influye: conforme baja el voltaje, el tren motriz puede perder capacidad de entregar su pico anunciado, y compensa jalando más corriente.
Existe además una cifra oficial poco conocida, definida bajo el Reglamento 85 de la ONU: la 'potencia máxima de 30 minutos', que mide el promedio más alto que un tren motriz eléctrico puede sostener en una prueba estandarizada de media hora. Es la explicación de por qué un eléctrico anunciado con 1,000 caballos puede tener una cifra mucho menor en su tarjeta de circulación.
Pruebas reales confirman el fenómeno. En una prueba de pista de Car and Driver, un Rivian R1T de 835 caballos y un Lucid Air de 430 caballos comenzaron a perder aceleración conforme se descargaba su batería, mientras que un Hyundai Ioniq 5 de 320 caballos mantuvo un rendimiento consistente hasta que su carga cayó por debajo del 20 por ciento, gracias a que sus motores nunca exigieron toda la potencia disponible.
Tesla reconoce el problema de forma indirecta: el Modo Pista de sus autos incluye un ajuste llamado 'Powertrain Endurance' que reduce la potencia deliberadamente para frenar el sobrecalentamiento de batería y motores, sacrificando tiempos de vuelta a cambio de consistencia. Porsche, en cambio, presumió lo contrario con un Taycan de preproducción: 26 aceleraciones consecutivas de 0 a 200 km/h con solo 0.8 segundos de diferencia entre la más rápida y la más lenta, gracias a un sistema de enfriamiento que nunca tuvo que recortar potencia.
La lección para el comprador es clara: la cifra de caballos de fuerza describe el mejor momento de un auto eléctrico, no su comportamiento habitual. Quien busque desempeño sostenido —para pista, autopista a alta velocidad o remolque pesado— tendrá que investigar más allá del número que aparece en el folleto de ventas.


