Los futuros mecánicos franceses rechazan los coches eléctricos en plena transición
Francia forma a 75,000 jóvenes al año en oficios del automóvil, pero ningún curso cubre baterías de alto voltaje
Alumnas de un programa de formación profesional en Francia expresaron durante el Salón del Automóvil de París su rechazo a la creciente presencia de tecnología eléctrica en los talleres, un hallazgo documentado por TV5 Monde entre estudiantes que se preparan para trabajar como mecánicos en las próximas décadas.
El dato importa porque evidencia una brecha entre la velocidad de la electrificación y la capacidad de los centros educativos para formar al personal que mantendrá ese parque vehicular. Si los mecánicos no dominan los sistemas de alta tensión, el servicio postventa de la industria eléctrica enfrenta un cuello de botella estructural.

La Asociación Nacional para la Formación Automotriz de Francia (ANFA) reporta que 75,000 jóvenes se forman cada año en oficios relacionados con el automóvil, de los cuales 10,000 eligen específicamente la especialidad de mantenimiento de vehículos. El director de uno de estos institutos admitió una carencia concreta: su centro no imparte cursos específicos sobre baterías ni vehículos eléctricos, y detectó que muchas alumnas prefieren los coches clásicos porque implican, en sus palabras, mecánica sin electrónica ni computadoras.
La transformación técnica es profunda: el motor de combustión deja de requerir ajustes de válvulas, trabajo con distribuidores de encendido o regulación de carburadores, operaciones que definieron el oficio durante décadas. En su lugar, el taller necesita competencias en electrónica, sistemas de alta tensión y diagnóstico de baterías, un conjunto de saberes que todavía no se integra de forma sistemática en los planes de estudio franceses.


En España, la Formación Profesional ya ofrece un curso de especialización de 650 horas enfocado en mantenimiento de híbridos y eléctricos, con formación específica en baterías y sistemas de alta tensión, un modelo que anticipa lo que Francia tendrá que replicar. El calendario no da margen: de cara a 2035, Europa prevé dejar de vender coches y furgonetas nuevos con motor de combustión, por lo que la próxima generación de mecánicos trabajará, quiera o no, con un parque dominado por híbridos y eléctricos.


