Madring deslumbra en organización, pero repite el pecado de Mónaco: imposible adelantar
El Metro de Madrid y un paddock al nivel de Miami no bastaron para salvar una carrera sin sobrepasos en F1, F2 y F3
La Fórmula 1 volvió a Madrid 45 años después de su última visita al Jarama, esta vez con un circuito urbano nuevo por las calles de IFEMA y Valdebebas conocido como Madring. El resultado dejó una paradoja: un evento sobresaliente en organización que fracasó en lo esencial, ofrecer una carrera con adelantamientos.
La Línea 8 del Metro de Madrid, que llega hasta la puerta del circuito, funcionó sin acumulaciones ni caos durante todo el fin de semana, incluso en las horas punta. Dentro del recinto, la sala de prensa del pabellón 5 contó con pantallas, refrigeradores con agua y un restaurante con menú completo, mientras el paddock ofrecía puestos de jamón, pizza, tortilla española y pasta Barilla, patrocinador oficial del campeonato.

El asfalto, a diferencia de otros circuitos urbanos debutantes como Las Vegas en 2023, no presentó fallas: ni tapas de alcantarilla sueltas ni agujeros como los vistos este año en Goiânia durante MotoGP. El paddock, del tamaño del de Miami, incluía pabellones con aire acondicionado para el descanso de equipos y prensa, aunque el traslado interno hubiera requerido más furgonetas para cubrir la distancia bajo temperaturas que superaron los 30 grados.
El domingo el circuito se llenó de figuras como José María Aznar, Vinicius Junior, José Mourinho, Rafa Nadal y el rey de España, en un ambiente de celebridades que contrastó con la carrera misma: tanto la Fórmula 1 como la Fórmula 2 y la Fórmula 3 corrieron procesiones sin opciones reales de rebase, un problema anticipado desde los entrenamientos del viernes.

Max Verstappen señaló que 'con dos o tres arreglos se podría solucionar' el trazado, y ya existen movimientos para modificarlo antes de la próxima edición. La organización enfrenta además el reclamo de espectadores que pagaron boletos para gradas que llegaron incompletas, todavía en arena, un detalle que contrastó con la mejora general del recinto entre jueves y viernes.
El futuro de Madring depende de qué tan rápido corrija su trazado. Si el circuito no ofrece cambios de cara a 2027, corre el riesgo de quedar marcado como otro trazado urbano bonito pero imposible de superar en pista, una etiqueta de la que la Fórmula 1 conoce bien el costo.


