Madring revela su gran arma: “La Monumental”, la curva peraltada al 24% que reta a los pilotos
El nuevo trazado de Madrid combina un sector urbano tipo Miami con un circuito de 550 metros diseñado desde cero en los terrenos del festival Mad Cool
El Gran Premio de Madrid debuta este fin de semana con un trazado de 57 vueltas que combina dos personalidades: un primer sector urbano de frenadas constantes, similar a Miami o Singapur, y un segundo sector construido sobre terreno virgen en los antiguos predios del festival Mad Cool, con curvas rápidas y cambios de desnivel. El circuito, diseñado originalmente por Dromo y completado por Tilke, reemplaza a Barcelona como sede fija del calendario español durante los próximos diez años; el trazado catalán pasará a celebrarse cada dos temporadas.
El punto más llamativo del recorrido es 'La Monumental', una curva peraltada de 550 metros que traza un arco de 270 grados con una inclinación máxima del 24 por ciento, la permitida en el reglamento. Su diseño incluye cambios continuos de pendiente y elevación, algo que la distingue de otros peraltes del calendario como el de Zandvoort. No tiene zona de escape, pero cuenta con una barrera SAFER en el exterior y una tribuna que seguirá la acción de cerca.

Charles Leclerc probó la curva durante un Filming Day de Ferrari hace un par de meses y anticipó que exigirá compromiso total en clasificación. El piloto monegasco calificó el desafío como una de las curvas que podrían volverse emblemáticas de la temporada, aunque reconoció incertidumbre sobre las posibilidades reales de adelantamiento en el resto del trazado.
La zona entre las curvas 3 y 5 aparece como el punto más evidente para intentar rebasar, mientras que las numerosas zonas de frenada ubicarían al circuito en un nivel medio de exigencia para la gestión de energía. Un test de Fórmula 3 disputado previamente en la pista estuvo marcado por banderas rojas, señal de que dominar el trazado tomará tiempo tanto para pilotos como para ingenieros.
Fuera de la pista, Madrid apuesta por la accesibilidad como su gran diferenciador frente a Barcelona. El circuito conecta directamente con la red de metro al sur y con el tren de cercanías al norte, ambas líneas diseñadas para enlazar rápido el aeropuerto con el centro de la ciudad. Carlos Jiménez, director de operaciones de IFEMA, aseguró que esa conexión buscará resolver uno de los problemas históricos de la sede catalana: la dificultad para entrar y salir del recinto en día de carrera.


