Marruecos prueba asfalto poroso que podría alargar la vida de los neumáticos
El pavimento filtra agua de lluvia y evita que el betún supere los 60 °C en días de calor extremo
Ciudades como Marrakech y Agadir sustituyen de forma progresiva su asfalto convencional por un pavimento permeable y poroso, capaz de filtrar el agua de lluvia hacia el subsuelo y reducir la temperatura de la superficie mediante evaporación natural.
El cambio no es solo urbanístico: el asfalto tradicional absorbe entre el 80 % y el 95 % de la radiación solar y, con temperaturas ambientales de 40 °C, su superficie puede superar los 60 °C. Ese calor acelera el desgaste del caucho, altera la presión de los neumáticos y reduce el agarre cuando el betún pierde rigidez.

El nuevo pavimento funciona como una esponja: retiene agua en el subsuelo para alimentar un proceso de evaporación que consume calor ambiental, mientras elimina con rapidez el agua acumulada en la superficie durante lluvias intensas, lo que reduce el riesgo de aquaplaning y de inundaciones urbanas.
El beneficio alcanza también a los coches eléctricos. Si el entorno irradia menos calor, el sistema de climatización del vehículo trabaja menos, lo que puede traducirse en un ligero aumento de autonomía durante los días más calurosos.


España ya usa mezclas drenantes en autopistas para evacuar agua y mejorar la seguridad bajo lluvia, aunque sin el objetivo de combatir el calor urbano. El proyecto LIFE HEATLAND, de CHM Obras e Infraestructuras y el Centro Tecnológico de la Construcción de la Región de Murcia, prueba un "asfalto frío" que reduce hasta 15 °C el calor irradiado por el pavimento y baja alrededor de 2 °C la temperatura ambiente.
Con olas de calor cada vez más frecuentes en el Mediterráneo y el norte de África, el pavimento negro tradicional enfrenta presión para evolucionar. Falta por ver si estas soluciones se extienden a mayor escala y si los fabricantes de neumáticos ajustan sus compuestos pensando en superficies con temperaturas más estables.


