Subaru 22B STi: el Impreza de edición limitada que se vende como un Porsche clásico
De los 400 ejemplares fabricados en 1998, uno se subastó en Estados Unidos por más de 300,000 dólares
Subaru construyó el Impreza WRX STi 22B en 1998 para celebrar su 40 aniversario y tres campeonatos consecutivos de constructores en el Mundial de Rally (1995, 1996 y 1997), logro que Colin McRae ayudó a conquistar al volante de la marca. Se fabricaron solamente 400 unidades, todas para el mercado japonés y todas pintadas en el mismo tono Sonic Blue Mica que usaban los autos de competencia.
El 22B parte del chasis del Impreza coupé y monta una versión ampliada del motor EJ20, con un incremento de 4 milímetros en el diámetro de los cilindros que eleva el desplazamiento a 2.2 litros. Subaru declaró oficialmente 276 caballos de fuerza, la cifra límite que los fabricantes japoneses pactaron entre sí durante los años noventa, aunque se estima que la potencia real ronda o supera los 300 caballos, algo similar a lo que ocurría con los Nissan Skyline GT-R de la época.

La transmisión es manual de cinco velocidades, con reparto de torque 50:50 entre los ejes, diferencial autoblocante trasero y un diferencial central ajustable por el conductor. Subaru reforzó la caja con engranes tratados por granallado, un eje principal mejorado y un embrague cerámico-metálico de doble disco. El peso en vacío es de 2,800 libras (poco más de 1,270 kilogramos), una cifra menor a la del BRZ actual pese a contar con tracción integral completa.
El diseño de los arcos de las ruedas, uno de los rasgos más reconocibles del 22B y el más imitado por quienes construyen réplicas, estuvo a cargo de Peter Stevens, el mismo diseñador de los autos de rally de Subaru. Esos arcos alojan un juego de rines forjados BBS de 8.5 pulgadas de ancho con neumáticos Pirelli 235/40 R17, terminados en el color dorado característico de los autos de competencia de la marca.


La fabricación e instalación de esos arcos quedó en manos de Takada Kogyo, un subcontratista mejor conocido por su trabajo con Nissan, lo que convierte al 22B en pariente lejano de otros proyectos curiosos como el Nissan Figaro. El Impreza WRX STi 22B nunca llegó oficialmente a Norteamérica, donde el WRX de calle debutó hasta 2002, lo que ha convertido a los pocos ejemplares que cruzaron el océano en piezas de colección que compiten en precio con deportivos europeos de más abolengo.

