Subastan un Ford Anglia 1960 idéntico al auto volador de Harry Potter
El ejemplar apareció en un episodio de The Masked Singer y monta transmisión manual de cuatro velocidades
Un Ford Anglia 1960 color azul cielo salió a subasta en Bring a Trailer con un atractivo particular: es prácticamente idéntico al auto que Ron Weasley usó para rescatar a Harry Potter de la casa de los Dursley en la segunda película de la saga. La única diferencia frente al coche de la pantalla es que este ejemplar tiene el volante del lado izquierdo, por tratarse de una versión de exportación, mientras que el auto de la película era una unidad británica con volante a la derecha.
El interés de este Anglia va más allá de la nostalgia cinematográfica: también apareció en un episodio de The Masked Singer dedicado a Harry Potter, lo que refuerza su valor como pieza de colección ligada a la cultura pop. Para los aficionados a los autos de cine, encontrar un modelo con esta doble conexión, tanto con la franquicia como con la televisión, no es algo común en el mercado de subastas clásicas.
El Ford Anglia de sexta generación llegó a finales de los años cincuenta con un diseño influenciado por las tendencias estadounidenses de la época, como su característica ventana trasera con inclinación invertida, un rasgo tomado de los Mercury y Lincoln de finales de los cincuenta. Bajo el cofre monta un motor de 997 centímetros cúbicos con 41 caballos de fuerza, acoplado a una transmisión manual de cuatro velocidades.
La unidad a la venta recibió trabajo reciente en suspensión y frenos, además de una puesta a punto del motor que incluyó carburador, generador y motor de arranque nuevos. El listado señala algunas fugas menores de aceite y detalles cosméticos, aunque en general se presenta como un auto funcional y listo para rodar.
El Ford Anglia original debutó en 1939, un mes después de que el Reino Unido entrara a la Segunda Guerra Mundial, como un auto pequeño y práctico pensado para tiempos de austeridad. Con el tiempo se convirtió en un vehículo común en las calles británicas, incluso como patrulla policial, y llegó a establecer varios récords de resistencia pese a las bromas sobre la ingeniería británica de la época.

