Trump no vetaría plantas chinas de autos en Estados Unidos, siempre que empleen a locales
El mandatario se reunirá con Xi Jinping este mes mientras crece la presión de la industria para prohibir autos chinos
El presidente Donald Trump dijo el viernes que no se opondría a que fabricantes chinos instalen plantas de producción en Estados Unidos, en una entrevista con Laura Ingraham en Fox News. "Si China quisiera venir a abrir una planta para construir sus autos aquí, yo estaría de acuerdo", afirmó, y agregó que la condición sería la misma que aplica a Japón: "contratan a nuestra gente".
La postura marca una ruptura con el consenso bipartidista en el Congreso, donde legisladores de ambos partidos buscan limitar el avance de las automotrices chinas en el mercado estadounidense. Actualmente, prácticamente todas las grandes marcas japonesas, alemanas y surcoreanas mantienen producción en territorio estadounidense; solo las japonesas sostienen 2.3 millones de empleos en el país, según un estudio reciente de la Asociación Japonesa de Fabricantes de Automóviles.
El temor de los legisladores tiene raíz económica y de seguridad nacional. La senadora Elissa Slotkin, demócrata por Michigan y exanalista de la CIA, advirtió que el gobierno chino subsidia fuertemente su industria automotriz, lo que le permitiría vender vehículos por debajo de precio de mercado y desplazar a fabricantes estadounidenses, algo que ya ocurre con marcas europeas presionadas por la oferta china. Slotkin también señaló el riesgo de que estos vehículos recopilen video de bases militares, puentes, túneles y la red eléctrica del país.
La semana pasada, el principal grupo de cabildeo de la industria automotriz pidió formalmente a Trump prohibir la venta de vehículos chinos en Estados Unidos antes de que termine el año. Sin embargo, medios como Reuters reportan que persisten los rumores de que el mandatario busca negociar directamente el tema con su contraparte china.
Trump se reunirá con el presidente Xi Jinping en Washington dentro de las próximas semanas, encuentro en el que se espera que el tema de la industria automotriz china forme parte de la agenda. Por ahora no existe una política oficial definida, y el desenlace dependerá de si prevalece la postura proteccionista del Congreso o el acercamiento comercial que insinúa el propio presidente.


