Un Imperial Crown Southampton de 1960 reaparece en un show clásico de Dallas
De los 17,707 Imperial fabricados ese año, solo 4,510 fueron este hardtop de cuatro puertas con V8 de 350 caballos
Un Imperial Crown Southampton de cuatro puertas, modelo 1960 y en color Alaskan White, apareció el pasado 11 de abril en el show Park Cities, en el área metropolitana de Dallas. El ejemplar, con interior de piel azul en condición impecable, llamó la atención entre la selección de clásicos que reunió el evento ese fin de semana.
El hallazgo importa porque Imperial, la marca de lujo de Chrysler Corporation, nunca compitió en volumen con Cadillac ni con Lincoln. En 1960 se construyeron apenas 17,707 unidades de la marca completa, una fracción de lo que vendía Cadillac en ese entonces, lo que hace que cualquier ejemplar sobreviviente sea una rareza para los coleccionistas de autos de posguerra.

Bajo el cofre, el Imperial Crown montaba un V8 de 413 pulgadas cúbicas con 350 caballos de fuerza a 4,600 rpm, alimentado por un carburador Carter y acoplado a la transmisión automática TorqueFlite, controlada mediante botones en el tablero. La suspensión delantera de barras de torsión, combinada con una distancia entre ejes de 129 pulgadas y una longitud total de 226.3 pulgadas, le daba al auto una conducción suave pese a su peso de 4,765 libras.
El Crown ocupaba el nivel intermedio de la gama, por encima del Custom y por debajo del lujoso LeBaron. La versión Southampton de cuatro puertas tenía un precio de 5,647 dólares y fue la más popular del año con 4,510 unidades vendidas, mientras que la variante sedán con pilar, al mismo precio, solo encontró 1,594 compradores. El cupé de dos puertas y el convertible completaban la oferta; este último, con un precio de 5,774 dólares, fue el más exclusivo con apenas 618 ejemplares construidos.


Imperial ofrecía para 1960 una paleta de colores tan llamativa como la ingeniería del auto, con tonos como Cedar Green, Dusk Mauve, Regal Red, Powdered Bronze y Sheffield Silver. La marca promovía sus autos bajo el eslogan de ser los mejores construidos en Estados Unidos, apoyada en su dirección y frenos hidráulicos, considerados entre los más avanzados de la industria en su momento.
Encontrar un Imperial de esta era en tan buen estado resulta cada vez más difícil, dado lo limitado de su producción original. El ejemplar de Dallas se suma a un puñado de sobrevivientes documentados en años recientes en shows de autos antiguos en Estados Unidos, y recuerda que, antes de las SUV, el lujo automotriz se definía por sedanes y hardtops de proporciones monumentales.


