Casi la mitad de los canadienses que quieren un EV prefiere esperar a que lleguen los chinos
Una encuesta revela que Canadá apenas ha importado 16,000 de los 49,000 autos eléctricos chinos permitidos este año
Una encuesta de Clean Energy Canada encontró que el 42% de los canadienses dispuestos a comprar un auto eléctrico prefiere postergar la decisión hasta que lleguen más modelos chinos al país. El dato forma parte de un sondeo más amplio en el que el 48% de los encuestados se dijo inclinado, propenso o decidido a elegir un eléctrico como su próximo vehículo.
El hallazgo importa porque marca un cambio de percepción: compradores que antes dudaban de la calidad de los autos chinos ahora los consideran superiores a las opciones occidentales disponibles y están dispuestos a esperar por ellos, incluso con los precios de la gasolina en máximos históricos.
Canadá mantuvo durante meses el mismo arancel del 100% a los eléctricos chinos que impuso Estados Unidos bajo la administración de Joe Biden, en un intento por alinear su política comercial con la de su vecino. Ese frente común se rompió luego de que Washington impusiera aranceles a productos canadienses y generara pérdidas de empleo en el país, lo que llevó a Canadá a buscar nuevos socios comerciales.

China aprovechó la tensión y gravó la canola canadiense, un golpe directo a los agricultores del centro del país. La presión de las provincias agrícolas y petroleras empujó al gobierno canadiense a negociar: a cambio de que Pekín retirara el arancel a la canola, Canadá aceptó abrir la puerta a 49,000 autos eléctricos chinos por año.
El cupo apenas comienza a usarse. Hasta ahora han entrado alrededor de 16,000 unidades chinas al mercado canadiense, muy por debajo del límite anual. Algunas marcas, como Tesla, ya agotaron su asignación gracias a que contaban con redes de distribución previas, mientras otras firmas chinas todavía instalan su infraestructura comercial en el país.
El resultado es un mercado en pausa: compradores que ya decidieron electrificarse pero que ven con desconfianza a las marcas estadounidenses, señaladas por el ambiente político, y que esperan modelos chinos con más tecnología y precios más bajos que las alternativas europeas y japonesas, aunque esos autos probablemente costarán más en Canadá que en China.
Falta por verse cuántas marcas chinas completen su llegada en 2026 y si los precios finales justifican la espera de los consumidores. Por ahora, la cuota anual está lejos de agotarse y el mercado canadiense de eléctricos permanece, en buena medida, detenido a la expectativa.


