El autobús nuclear de 110 pies que Hollywood construyó de verdad en 1976
The Big Bus, la comedia que inspiró a Airplane!, usó un vehículo real de 32 llantas y 65 mph
Cuatro años antes de que Airplane! se convirtiera en un clásico de culto, otra película ya había escrito el manual de la comedia catastrófica con vehículos: The Big Bus, estrenada en 1976. La cinta sigue el viaje de un autobús nuclear de dos pisos bautizado Cyclops en su intento por completar, sin paradas, la ruta de Nueva York a Denver, mientras fuerzas oscuras ligadas a jeques petroleros conspiran para sabotearlo.
Para los aficionados al motor, la historia detrás de cámaras supera a la trama. El Departamento de Construcción y Efectos Especiales de Paramount construyó un Cyclops a escala real: 110 pies de largo (cerca de 33.5 metros), 32 ruedas y una velocidad máxima de 65 millas por hora (104 km/h). No era una maqueta ni un efecto óptico: el vehículo rodaba de verdad por carreteras, con controles duales operados por dobles de riesgo que se comunicaban por radio.

El interior combinaba realidad y artificio. Solo la cabina de mando y el lounge con piano del segundo piso estaban terminados por dentro; el resto del chasis albergaba mecánica y espacios vacíos. La alberca y la boliche a bordo que aparecen en pantalla, junto con la cocina y el comedor privado para 180 pasajeros, se filmaron en foros de sonido separados, parte del chiste silencioso de una película que nunca pretendió ser creíble.
La primera aparición del Cyclops en pantalla, sacado de su hangar al ritmo de Así habló Zaratustra de Richard Strauss, se mantiene como el segundo mejor uso cinematográfico de esa pieza, solo detrás de 2001: Odisea del espacio. En una época donde cualquier vehículo más grande que un Corolla se resuelve con animación digital, el Cyclops representa una era en que los estudios preferían construir a gran escala antes que simular.


El repaso llega de la mano de Hagerty, que recuerda el proyecto como parte de su celebración anual de cine y autos. Aunque The Big Bus fue un fracaso de taquilla en su momento y hoy es prácticamente desconocida, su influencia sobre el género de comedias disparatadas —y sobre Airplane! en particular— quedó documentada en guiones, estructura narrativa y hasta en gags visuales que la parodia posterior repitió casi escena por escena.


