El gobierno de EE.UU. presiona a Ford para romper con CATL, Geely y BYD
El secretario de Transporte tacha de lento el plan de Ford para fabricar el Lincoln Nautilus en suelo estadounidense
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, envió una carta al director ejecutivo de Ford, Jim Farley, para exigir que la automotriz corte lazos con la china CATL, además de con Geely y BYD, por supuestos riesgos de seguridad nacional. Ford calificó la exigencia de "equivocada" y respondió que su planta de baterías en Michigan es justamente la prueba del impulso a la manufactura doméstica que Washington dice buscar.
La carta apunta directo a BlueOval Battery Park Michigan, la planta de Ford en Marshall donde se fabrican baterías de litio-fierro-fosfato bajo un acuerdo de licencia con CATL. La firma china figura en una lista del Pentágono por presuntos vínculos con el ejército de su país, algo que CATL niega. Ford sostiene que la planta es de su propiedad, que ella la opera y que emplea trabajadores estadounidenses, justo cuando la compañía contrata personal para escalar la producción ahí.
Duffy no se detuvo en las baterías. También señaló la alianza de Ford con Geely para construir una planta en Valencia, España, que arrancará operaciones en 2027 con vehículos de bajas y cero emisiones, y sumará modelos con insignia de la marca un año después. El funcionario exigió que Ford deje de depender de tecnología y manufactura china para los vehículos destinados al mercado estadounidense.
El caso más señalado es el del Lincoln Nautilus: el plan de Ford para trasladar su producción fuera de China no se completará sino hasta cerca de 2030, lo que mantiene al modelo dependiente del ensamblaje chino durante varios años más. Duffy calificó ese plazo de inaceptablemente lento, aunque semanas antes el secretario de Comercio, Howard Lutnick, había elogiado ese mismo cronograma como un logro para producir Lincoln en territorio estadounidense.
La presión sobre Ford no viene solo de esta carta. Una alianza de cabildeo de la industria automotriz pidió al Congreso prohibir por completo los vehículos conectados chinos y negar excepciones a competidores, en un reclamo más amplio sobre los acuerdos de Ford con automotrices chinas. Duffy también criticó la propuesta que Farley presentó en el Salón del Automóvil de Detroit sobre alianzas conjuntas construidas en suelo estadounidense.
Ford defiende que construir una cadena de suministro totalmente independiente de China no ocurre de un día para otro y presenta su inversión en Michigan como un primer paso hacia esa meta. Falta ver si el Congreso convierte estas advertencias en reglas concretas que restrinjan los lazos con proveedores señalados, mientras Ford intenta demostrar avances verificables en manufactura doméstica sin detener sus plantas actuales.


