El mercado de clásicos se divide: supercares disparan su valor y los accesibles se estancan
El Porsche 911 GT3 997.2 ronda los 300,000 dólares y el Lamborghini Diablo GT entra a cifras de siete dígitos
La actualización de precios de Hagerty Valuation Tools, publicada el 1 de octubre, confirma que el mercado de autos de colección sigue partido en dos: los superdeportivos modernos, encabezados por Ferraris recientes, acaparan los titulares, mientras que los clásicos más accesibles se estancan o pierden valor.
Para el aficionado con presupuesto limitado, la tendencia importa porque reduce las opciones de entrada al hobby. Los autos que antes representaban un objetivo alcanzable —como ciertos Porsche o Lamborghini de los años noventa— se están volviendo piezas de colección fuera de alcance, mientras el resto del mercado respira con más calma.

El Porsche 911 GT3 997.2, producido entre 2010 y 2012 con un motor atmosférico de 3.8 litros y 435 caballos de fuerza con corte a 8,400 rpm, fue uno de los grandes ganadores del trimestre. Las cotizaciones y la demanda de seguros para el modelo se dispararon durante el verano, y hoy un ejemplar con kilometraje considerable cuesta alrededor de 300,000 dólares; la variante RS prácticamente duplica esa cifra.
El Lamborghini Diablo, heredero del Countach presentado en 1990 con un V12 de 5.7 litros y 485 caballos de fuerza, también entró de lleno a la fiebre de los superdeportivos. La versión VT registró un incremento promedio de 40 por ciento, pero las variantes GT y los VT Roadster subieron hasta 60 por ciento, mientras que los modelos estándar de inicios de los noventa crecieron un más modesto 17 por ciento. Un Diablo VT en condición de uso diario ronda ya los 300,000 dólares, y los GT más raros superan el millón tras ventas sólidas en Monterey.


No todo el mercado se mueve al mismo ritmo. El Mercedes-Benz CLK430, construido sobre el chasis W208 con un V8 M113 de 4.3 litros y 275 caballos de fuerza, representa el perfil opuesto: un gran turismo elegante y de desempeño sereno que no ha seguido la escalada de precios de los exóticos. Para Hagerty, el contraste confirma que la fiebre de los superdeportivos no se detiene, sino que se extiende a más modelos, dejando atrás a buena parte de los clásicos convencionales.


