El Saab 99 EMS de 1976: el sedán sueco que por fin encontró su carácter deportivo
La dirección pasó de 4.1 a 3.4 vueltas y el 61.4% del peso quedó sobre el eje delantero
Car and Driver dedicó una prueba completa en su edición de agosto de 1976 al Saab 99 EMS, el modelo que transformó a un sedán sueco considerado torpe y de estilo cuestionable en uno de los autos deportivos más completos disponibles en Estados Unidos ese año.
El dato importa porque el 99 original, lanzado con un motor Triumph de 1,700 cc fabricado en Inglaterra, cargaba fama de lento, inestable y con una red de distribuidores limitada. El EMS representó el primer 99 con piezas mecánicas pensadas realmente para el desempeño, no solo franjas de pintura y un tacómetro de adorno.
El corazón del cambio fue un motor ampliado a 2.0 litros con inyección mecánica Bosch K-Jetronic, más responsiva que las versiones carburadas o de inyección electrónica anteriores. Saab también instaló amortiguadores Bilstein de gas, resortes traseros más rígidos y un spoiler delantero desarrollado directamente del equipo de rally de la marca.
La dirección se agudizó de 4.1 a 3.4 vueltas entre topes, combinada con una distribución de peso de 61.4% sobre el eje delantero, lo que generaba una maniobrabilidad notable a velocidades medias y altas, aunque volvía al auto pesado de manejar a baja velocidad. Los neumáticos Pirelli CN36 completaban el paquete de chasis.
El coeficiente aerodinámico del 99, pese a su carrocería de techo inclinado y parabrisas curvo, resultó similar al de un Ford Granada de nariz chata. Según la prueba, la forma del auto respondía más a la ergonomía interior que a la aerodinámica: asientos delanteros altos y cómodos, buen espacio de hombros gracias a paneles laterales con recesos, y un asiento trasero abatible que convertía al sedán en una pequeña camioneta.
El EMS heredó el característico subviraje de todo Saab de tracción delantera, con el motor casi completo por delante del eje frontal, pero la prueba de 1976 lo describió como progresivo y controlable: soltar el acelerador en curva cerraba la línea de manera predecible, al contrario de lo que sugería la sabiduría popular sobre autos de tracción delantera.


