El Mercedes SLK de 1996 convirtió el techo duro plegable en un espectáculo de 25 segundos
La versión AMG llegó a 349 caballos y hoy modelos en buen estado se consiguen por menos de 10 mil dólares
En 1996, mientras Porsche apostaba todo al Boxster y BMW promocionaba el Z3 con James Bond, Mercedes-Benz presentó el SLK R170 con un truco que nadie más había perfeccionado: un techo duro retráctil llamado Vario Roof, capaz de transformar el auto de coupé cerrado a roadster descapotable en 25 segundos con solo presionar un botón. Peugeot había probado la idea antes con el Eclipse, pero Stuttgart fue quien la llevó a producción masiva y la volvió deseable.
Ese ingenio técnico no le salvó de una reputación injusta. Durante casi dos décadas, al SLK se le colgó la etiqueta de 'auto de estilista', un boulevardier sin sustancia para quienes buscaban un deportivo puro. Visto tres décadas después como clásico moderno, el R170 revela algo distinto: un gran turismo compacto con diseño de Bruno Sacco que todavía sostiene bien las líneas, con los dos abultamientos en el cofre como guiño directo al legendario 300SL Gullwing.
El corazón de los primeros modelos es el SLK 230 Kompressor, con motor M111 de 2.3 litros y cuatro cilindros sobrealimentado por un supercargador Eaton M62. Entrega 192 caballos y 206 lb-pie de par disponibles desde apenas 2,500 rpm, suficientes para adelantar con un empuje contundente aunque el motor suene más industrial que deportivo al ralentí. La caja automática de cinco velocidades resulta más recomendable que la manual, descrita como poco precisa.
El SLK no busca competir con la agudeza de un Boxster: su dirección asistida es notablemente vaga en el centro y su vocación es otra, la de recorrer largas distancias con comodidad. Tras el rediseño del año 2000 llegó el SLK 320, con motor V6 M112 de 3.2 litros y 215 caballos, más refinado aunque menos urgente en la parte baja del acelerador, con control de estabilidad de serie. En 2001, AMG metió mano para crear el SLK 32 AMG, con 349 caballos.
El R170 dejó su lugar al R171 en 2004, pero su arquitectura sobrevivió cuatro años más dentro del Chrysler Crossfire, producto de la fusión DaimlerChrysler que compartió hasta el 80% de sus componentes con el SLK original.
En el mercado de clásicos, los valores en condición concours del SLK 230 y el SLK 320 subieron 39% y 33% respectivamente en la última década, con picos cercanos a los 26 mil dólares entre 2022 y 2024. Desde entonces ambos han retrocedido entre 15% y 20%. El SLK 320 mantiene una ligera prima sobre el 230, de entre mil y tres mil dólares según el estado, mientras que ejemplares en condición de uso diario todavía se consiguen por menos de 10 mil dólares.

