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El Porsche 959 de Bill Gates pasó 13 años retenido en la aduana de Seattle

Gates pagó más de 133,000 dólares en tasas de almacenaje y su lucha cambió la ley de importación de autos en EE.UU.

Redacción DSC 9 de septiembre de 2026 · 07:40 2 min de lectura
Foto: motorpasion.com

En 1988, Bill Gates y su socio Paul Allen encargaron cada uno un Porsche 959, el superdeportivo más avanzado de su época. Cuando las unidades llegaron al puerto de Seattle, la aduana estadounidense las inmovilizó: no cumplían las estrictas normas de seguridad y emisiones de la NHTSA y la EPA, y Porsche se negó a sacrificar unidades de una tirada de solo 337 ejemplares para someterlas a pruebas de choque.

El resultado fue un limbo legal que se extendió 13 años. Los autos no podían circular, pero tampoco ser destruidos por su valor, así que quedaron almacenados en un depósito portuario con un costo de 28 dólares diarios. Gates pagó religiosamente esa tasa durante más de una década, una cifra que terminó por superar los 133,000 dólares, casi la mitad del precio original del coche.

El Porsche 959, presentado en 1983 y producido a partir de 1986, era mucho más que un capricho. Su motor bóxer 2.85 litros biturbo entregaba 450 caballos de fuerza, con tracción integral y suspensión regulable electrónicamente, tecnología que después heredaría el 911. Con una velocidad máxima de 317 kilómetros por hora, se convirtió en el auto de producción más rápido de su tiempo, además de ganar el Rally París-Dakar de 1986.

Lejos de resignarse, Gates emprendió una campaña legal y política en Washington para modificar la normativa de importación. Su presión, según reportó The New York Times, contribuyó a que en 1999 el presidente Bill Clinton firmara la ley conocida como 'Show and Display'.

Esa legislación permitió importar autos de producción limitada con relevancia histórica o tecnológica aunque no cumplieran los estándares de seguridad y emisiones vigentes, siempre que circularan menos de 2,500 millas al año, unos 4,000 kilómetros. Gracias a esa ley, en 2001 Gates finalmente pudo sacar su Porsche 959 del limbo legal y conducirlo por las calles de Seattle.

Hoy el 959 es una pieza codiciada por coleccionistas: en subastas supera con facilidad los 2 millones de dólares. La ley que Gates ayudó a impulsar también abrió la puerta para que otros millonarios, como Elon Musk y Larry Ellison, pudieran importar rarezas automovilísticas prohibidas en Estados Unidos.

La historia del 959 de Gates demuestra que su fama como fundador de Microsoft no fue lo único que dejó huella en la historia reciente: también protagonizó una de las batallas más peculiares entre un coleccionista y la burocracia automotriz estadounidense.

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