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El Trans Am 1978 que un vendedor compró para sí mismo contra la voluntad de su padre

Eddie Bloom cambió un Grand Prix por un Firebird con falla de fábrica y hoy conserva apenas 29,000 millas

Redacción DSC 26 de octubre de 2026 · 22:40 2 min de lectura
Foto: hagerty.com

En 1978, un Pontiac Trans Am Starlight Black llevaba meses sin venderse en la agencia Suburban Pontiac de Glen Head, Nueva York. Eddie Bloom, de 24 años y empleado de la concesionaria de su padre, Myrtle Motors, en Maspeth, aprovechó un intercambio de autos entre ambas franquicias para quedarse con él a cambio de un Grand Prix.

El auto había llegado con una orden mal armada: le faltaban las opciones que el comprador original había pedido, por lo que este desistió de la compra. Para Suburban fue un alivio deshacerse de él; para Bloom, la oportunidad perfecta, porque tenía las dos cosas que buscaba: transmisión manual de cuatro velocidades y techo sólido, sin los problemáticos T-tops que, según el propio Bloom, "eran un desastre, todos se filtraban".

Foto: hagerty.com

El Trans Am llevaba el motor W72 400 pulgadas cúbicas, la opción de desempeño de Pontiac, combinado con el paquete de chasis WS6 introducido ese mismo año, la configuración más potente disponible para el Firebird en 1978. Con precio de lista de 6,945 dólares, costaba entre 1,500 y 2,500 dólares menos que un Trans Am con las opciones típicas de agencia, y ofrecía un desempeño comparable al de un Corvette L82 por 3,500 dólares menos.

El padre de Bloom, Eli, no compartió el entusiasmo. Un Trans Am negro para inventario solía llevar transmisión automática, aire acondicionado, T-tops, equipo de sonido mejorado y la calcomanía del águila en el cofre, combinación que se vendía sola gracias al estreno de "Smokey and the Bandit" en 1977. La versión manual de Bloom, advirtió su padre, era prácticamente invendible en el tráfico de Nueva York.

Foto: hagerty.com

Bloom no buscaba venderlo: quería convertirlo en su demo personal. Con ayuda de los mecánicos de la agencia, Ed Alessi y Butch Di Lorenzo, instaló el árbol de levas Ram Air III número 068 de Pontiac con balancines 1.65:1, ajustó el carburador Quadrajet, eliminó el convertidor catalítico y mandó pintar una franja dorada central para darle más presencia.

Myrtle Motors, fundada en 1935 por el abuelo de Bloom, tenía historial propio en el mundo de las carreras: en los años sesenta impulsó Catalinas Super Duty y después GTOs y Firebirds, incluido un Firebird 1967 de competencia que corrió el piloto Harry Wesch Sr. en pistas del este de Estados Unidos. La revista Hi-Performance Cars, dirigida entonces por Marty Schorr, documentó ese trabajo como contrapeso a la cobertura que recibían los talleres de Royal Pontiac en Michigan.

Foto: hagerty.com

Hoy el Trans Am de Bloom acumula cerca de 29,000 millas y algunas marcas de uso en la ciudad. Corrió varias veces en el circuito de Englishtown y se mantiene como auto de uso regular, un sobreviviente directo de la era dorada del Firebird que casi nadie quiso comprar en su momento.

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