El Woodward Dream Cruise reúne más de un millón de personas en Detroit
El evento se extiende por 21 millas de la avenida Woodward y reunió desde un Bugatti Chiron hasta Ferraris, Skylines y muscle cars clásicos
El Woodward Dream Cruise, celebrado en Detroit, se consolida como el evento automotor de un solo día más grande del mundo, con decenas de miles de autos y más de un millón de asistentes que recorren la avenida Woodward. La edición de este año coincidió con la Monterey Car Week, pero ofreció una experiencia radicalmente distinta: en lugar de subastas millonarias, el ambiente giró en torno al ruido de motores, las quemadas de llanta y la convivencia entre desconocidos.
La avenida Woodward, también conocida como M-1, corre 21 millas desde el centro de Detroit hasta Pontiac, Michigan, con cuatro carriles por sentido y un camellón de pasto que la divide. Desde finales de los años cincuenta, esta calle fue el corazón de la cultura del cruising y las carreras callejeras en Estados Unidos, una tradición que decayó junto con la industria automotriz local en los setenta y ochenta. En 1995 nació el Dream Cruise como evento de caridad, y treinta y un años después se ha convertido en un fenómeno masivo.
La diversidad de vehículos supera incluso a la de Pebble Beach: Nissan Skyline y Silvia conviven con Duesenberg de antes de la guerra, Cadillacs con carrocería artesanal, hot rods, low riders, motocicletas, monster trucks y hasta un Bugatti Chiron. También se documentaron dos Pontiac Can Am blancos de 1977 y una notable cantidad de autos bien preservados de la llamada era del malaise, provenientes de distintos países.
Ford prestó para el evento el ejemplar de preproducción conocido como 'PB5', un GT de 2004 con apenas 28,000 millas y el primero pintado con la icónica librea Gulf. El vehículo circuló por Woodward junto a una Cadillac Escalade V de 700 caballos de fuerza, equipada con arranque remoto en frío, una función que en Detroit se ha vuelto casi un ritual social.
La actividad se intensifica conforme avanza la semana, con el punto máximo el sábado alrededor de las 7:00 de la noche. Cada noche, a las 10:00 pm, un operativo policial con patrullas y motocicletas cierra gradualmente el cruce, obligando a los autos a circular por carriles laterales durante media hora antes de que la mayoría se retire; es entonces cuando aparecen los vehículos con llantas slick y paracaídas.
A diferencia de otros eventos automotores de alto perfil, el Dream Cruise no cobra entrada ni exige invitación, salvo por presentaciones puntuales como la de The Smoking Tire Podcast Live. Muchos contratos de arrendamiento sobre la avenida incluyen cláusulas que permiten a los propietarios usar los estacionamientos exclusivamente durante el evento, lo que desplaza incluso a sus propios inquilinos. Desde el miércoles, vecinos y visitantes apartan lugares con casas de campaña a lo largo de 16 millas de banqueta, un espacio que respetan hasta bien entrado el sábado.


