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Este Bel Air 1957 rosa lleva 65 años en la misma familia y sigue siendo original

El dueño original lo compró para una maestra que lo pidió a la medida, con motor Blue Flame Six

Redacción DSC 14 de septiembre de 2026 · 20:20 2 min de lectura
Foto: hagerty.com

Un Chevrolet Bel Air 1957 pintado en Canyon Coral y blanco, equipado con el motor de seis cilindros Blue Flame, se mantiene rodando sin haber sido modificado ni restaurado a fondo desde su fabricación. La familia que lo conserva desde principios de los años ochenta documentó su historia como parte de una serie de relatos de propietarios sobre autos clásicos.

El valor de la nota está en la trazabilidad: el auto fue encargado originalmente por una maestra que eligió ella misma la combinación de colores, y pasó después a manos de un empleado de una gasolinera antes de llegar a Kaare Nielsen, quien lo compró por 3,500 dólares en Portland, Oregón. Ese tipo de historial completo, sin intervenciones posteriores que alteren el auto de fábrica, es cada vez más raro entre los Bel Air de la época, uno de los modelos más buscados por coleccionistas de clásicos estadounidenses.

Foto: hagerty.com

Durante su primer año en la familia, el Bel Air circuló con cierta regularidad, incluido un viaje desde Portland hasta el Timberline Lodge, en el monte Hood. Después permaneció guardado la mayor parte del tiempo, sacado del garage solo para admirarlo, hasta que Nielsen entregó el título de propiedad firmado a su hija como regalo de Navidad, aproximadamente una década más tarde.

El auto, apodado 'Big Pink' por la familia, tuvo un segundo periodo de inactividad prolongada antes de recibir mantenimiento básico: cambio de bandas, mangueras y batería, lo suficiente para trayectos cortos dentro de la ciudad. La restauración mecánica definitiva llegó varios años después, cuando un especialista lo dejó funcionando de nuevo con normalidad tras meses de trabajo en su taller.

Foto: hagerty.com

Hoy el Bel Air vuelve a circular, aunque con restricciones autoimpuestas: evita carreteras rápidas y horarios de tráfico pesado. Su propietaria actual lo describe como un ejemplar totalmente original, sin alteraciones, algo que explica por qué llama la atención dondequiera que se estaciona. No se reporta que el auto esté a la venta ni que existan planes de restauración adicional; su valor, más que económico, radica en haber permanecido en la misma familia por más de seis décadas.

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