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Half-Safe: la historia real del Ford GPA que cruzó el Atlántico en 1947

Ben Carlin compró el anfibio militar en una subasta de excedentes de guerra por apenas 901 dólares

Redacción DSC 17 de septiembre de 2026 · 21:20 2 min de lectura
Foto: hagerty.com

Un Ford GPA de 1942, el Jeep anfibio que el ejército de Estados Unidos declaró prácticamente inservible en el mar, protagonizó uno de los viajes más disparatados de la historia del motor: una travesía de 2,000 millas por el Atlántico hasta las Azores, con Ben y Elinore Carlin a bordo de una embarcación que ellos mismos bautizaron Half-Safe.

La historia importa porque desafía la lógica de para qué sirve un vehículo. El GPA, apodado 'ataúd flotante' por su tendencia a hundirse en oleaje mínimo, fue diseñado para cruzar ríos y costas bajo fuego enemigo, no océanos. Que un excombatiente australiano decidiera usarlo para dar la vuelta al mundo por tierra y mar revela hasta dónde puede llevar la obsesión de un aficionado a las máquinas.

Foto: hagerty.com

Carlin encontró la idea en West Bengal, entre equipo militar oxidado tras la Segunda Guerra Mundial. Convencido de que 'uno podría dar la vuelta al mundo en una de estas cosas', viajó a Estados Unidos, presentó el proyecto sin éxito a Willys-Overland y Ford, y terminó comprando su propio Seep en una subasta de la War Assets Administration por 901 dólares.

El GPA original fue modificado a fondo: Carlin fabricó una cubierta hermética, una proa falsa, un eje de hélice y timón extendidos, y agregó una quilla. Instaló un tanque de combustible bajo el casco, además de un tanque de agua dulce, una llanta de refacción y bidones en la cubierta trasera. El asiento posterior se convirtió en una tabla para dormir y el baño era un simple recipiente bajo el asiento.

Foto: hagerty.com

Antes de lograr cruzar el Atlántico, el matrimonio sobrevivió a tres intentos fallidos: una fuga en el sello del eje que casi hunde la embarcación, un episodio de intoxicación por monóxido de carbono que dejó a Ben inconsciente, y diez días a la deriva con un cojinete de empuje trabado, hasta ser rescatados por un carguero cerca de Halifax, Nueva Escocia.

El nombre Half-Safe no aludía a barcos ni a Jeeps, sino a un anuncio de desodorante Arrid de la época que prometía no dejar a nadie 'a medias seguro'. La frase resultó una descripción exacta de un vehículo que nunca fue completamente seguro ni en tierra ni en el agua, y que aun así llevó a los Carlin a cruzar el océano.

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