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La correa de distribución caduca aunque el coche casi no tenga kilómetros

Un mecánico especializado marca el cuarto y quinto año como el momento crítico para revisarla

Redacción DSC 31 de agosto de 2026 · 10:10 2 min de lectura
Foto: motorpasion.com

La correa de distribución mantiene sincronizados el cigüeñal y el árbol de levas para que pistones y válvulas trabajen en el momento exacto. Cuando esa coordinación se rompe, el motor puede sufrir daños graves en cuestión de segundos, y en muchos casos la reparación termina siendo tan costosa como sustituir el motor completo.

El mecánico especializado Roberto Casas recomienda cambiarla cada 60,000 kilómetros o cinco años como máximo, pero advierte que el kilometraje no es el único factor a vigilar: los materiales de la correa, una combinación de caucho y nylon, envejecen con el tiempo aunque el coche apenas se use. Casas señala el cuarto y quinto año como la etapa en la que conviene prestar más atención, y menciona un crujido como posible señal de alerta.

El riesgo real no está en la rotura de la correa como tal, sino en lo que sucede después: el árbol de levas deja de girar mientras el cigüeñal y los pistones siguen en movimiento. En muchos motores, un pistón puede entonces golpear una válvula que quedó abierta, y ese impacto puede propagar daños a válvulas, bielas, juntas y otros componentes internos.

Al cambiar la correa conviene revisar también tensores, rodillos y poleas, piezas que trabajan como un mismo sistema y cuyo desgaste puede comprometer la correa recién instalada. En los motores donde la bomba de agua recibe movimiento de la distribución, sustituirla en la misma intervención evita desmontar todo el sistema por segunda vez en poco tiempo.

La cadena de distribución, hecha de eslabones metálicos, suele resistir mejor el paso del tiempo, aunque tampoco es un componente eterno: también tiene tensores y guías sujetos a desgaste. En ambos sistemas, el manual del fabricante sigue siendo la referencia obligada, ya que cada motor tiene su propio programa de mantenimiento.

Casas advierte que el caso más fácil de pasar por alto es el del coche que casi no se usa: puede tener apenas 20,000 o 30,000 kilómetros y seguir con su primera correa, mientras los materiales se deterioran de todos modos por el simple paso de los años. Por eso los fabricantes establecen intervalos que combinan kilómetros y tiempo, y el mantenimiento se activa apenas se cumple cualquiera de los dos límites.

Comprar un coche de segunda mano sin historial de mantenimiento agrega un riesgo adicional, porque no hay forma sencilla de saber cuánto tiempo de vida le queda a una correa ya instalada. Revisar el historial del vehículo y respetar las indicaciones del fabricante sigue siendo la única manera confiable de evitar que una pieza pequeña provoque una de las averías más caras que puede sufrir un motor.

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