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Los coches sin carnet crecen más de 50% en España durante el primer semestre de 2026

Estos microcoches pesan menos de 350 kilogramos y no pueden superar los 45 km/h en carretera

Redacción DSC 2 de septiembre de 2026 · 15:10 2 min de lectura
Foto: motorpasion.com

Las matriculaciones de cuadriciclos ligeros en España aumentaron más de 50% durante el primer semestre de 2026 frente al mismo periodo de 2025, de acuerdo con datos de la patronal del sector ANESDOR. El crecimiento confirma que los llamados 'coches sin carnet' dejaron de ser una curiosidad urbana para convertirse en una alternativa de transporte cada vez más común, tanto en ciudades como en zonas rurales.

Para el aficionado a los autos, el fenómeno importa porque redefine qué significa movilidad personal cuando no se tiene licencia de conducir tradicional. Modelos como el Citroën Ami, el Fiat Topolino, y los de marcas especializadas como Ligier y Aixam, ocupan un nicho que combina precio accesible, facilidad de estacionamiento y, en el caso de las versiones de combustión, independencia total de la infraestructura de carga eléctrica.

La normativa española encuadra a estos vehículos en la categoría L6e: cuatro ruedas, dos plazas y una masa en vacío inferior a 350 kilogramos, sin contar el peso de la batería en las versión eléctricas. Para conducirlos se necesita la licencia AM, la misma que habilita para manejar ciclomotores de hasta 50 centímetros cúbicos o su equivalente eléctrico, o bien un permiso AM limitado.

Estos microcoches no pueden circular a más de 45 kilómetros por hora, un límite que los obliga a compartir vía con automóviles que se mueven al doble de velocidad en carreteras convencionales y secundarias. La ley exige que circulen por el arcén derecho cuando este es transitable; si no lo hay, deben ocupar solo la parte imprescindible de la calzada. Al carecer de zonas de deformación equivalentes a las de un automóvil convencional, un choque a alta velocidad representa un riesgo considerablemente mayor para sus ocupantes.

En materia de mantenimiento, tanto los cuadriciclos ligeros como los pesados requieren al menos un seguro de responsabilidad civil y deben pasar la primera inspección técnica de vehículos a los cuatro años de su matriculación. Después, la revisión se repite cada dos años hasta que el vehículo cumple una década de antigüedad, momento en el que la ITV pasa a ser anual.

El reparto de uso entre eléctricos y de combustión responde a la geografía: los modelos eléctricos como el Ami se concentran en entornos urbanos, mientras que las versiones de combustión ganan terreno en zonas rurales, donde no depender de puntos de recarga resuelve buena parte del problema de movilidad ante la falta de transporte público. El crecimiento sostenido de matriculaciones sugiere que esta categoría seguirá ampliándose en los próximos semestres, aunque su expansión real hacia carreteras fuera de ciudad dependerá de que los conductores asuman los riesgos de compartir vía con tráfico más rápido.

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