Mercedes-AMG GT SUV: hasta 1,153 caballos y motores de flujo axial de los hiperdeportivos
La versión GT53 llega como opción de entrada con motores más tradicionales y casi 400 libras menos de peso
Mercedes-AMG presentó el GT SUV, versión de carrocería alta del sedán GT de cuatro puertas, con tres variantes que van del GT53 al GT63 y una batería hasta 22% más grande que la del sedán. El dato que distingue a esta familia es el uso de motores de flujo axial, una tecnología hasta ahora reservada a hiperdeportivos como el Ferrari 296 GTB y el Lamborghini Revuelto.
La noticia importa porque Mercedes logró abaratar la fabricación en serie de estos motores, algo que la industria consideraba inviable a gran escala. Eso permite llevar una tecnología de nicho a una SUV de producción, con cifras de potencia que hace pocos años solo veíamos en superdeportivos de edición limitada.
El GT63 monta tres motores de flujo axial, dos en el eje trasero para tracción y torque vectoring y uno delantero para tracción adicional, con una potencia pico de 1,153 caballos de fuerza, 711 caballos sostenidos y 1,475 libras-pie de torque, cifras idénticas a las del sedán GT63. El GT55 usa el mismo esquema de tres motores pero con 805 caballos pico, 711 sostenidos y 1,372 libras-pie. Ambos incorporan una batería de 800 voltios con 22 módulos y 128 kWh de capacidad utilizable, contra los 18 módulos y 106 kWh del sedán.
El GT53, exclusivo de la SUV, apuesta por un esquema más convencional: dos motores de imanes permanentes de flujo radial, uno delantero de tracción directa y otro trasero apoyado por una transmisión automática de dos velocidades, que juntos entregan 536 caballos pico y 590 libras-pie de torque. Esta versión pesa casi 400 libras menos que sus hermanas de triple motor y conserva la batería de 18 módulos del sedán.
El mayor peso y la peor aerodinámica de la carrocería SUV afectan la aceleración: mientras el GT63 sedán acelera de 0 a 60 millas por hora en 2.0 segundos, la versión SUV con el mismo tren motriz se estima en 2.4 segundos, 20% más lento. Para compensar el centro de gravedad más alto, Mercedes desarrolló la suspensión AMG Active Ride Control Plus, con estabilización activa de balanceo y cabeceo y ejes delantero y trasero interconectados para controlar el squat en aceleración y el dive en frenado.
Por dentro, la SUV ofrece notablemente más espacio trasero que el sedán, sin el llamado 'garaje para los pies' que caracteriza a la versión de cuatro puertas. El tablero conserva el AMG Race Engineer de tres perillas para ajustar respuesta, agilidad y tracción, además del modo AMGFORCE Sport Plus, que simula cambios de marcha y vibra el asiento para imitar la sensación de un motor de combustión.
Mercedes todavía no revela precios ni fecha de llegada al mercado para el Mercedes-AMG GT SUV. La marca tampoco ha confirmado cifras oficiales de autonomía, aunque estimaciones basadas en el ciclo europeo WLTP sugieren que el GT53 podría igualar o acercarse al rango de 300 millas calculado previamente para el sedán GT63.


