Toyota pide a Europa que los combustibles renovables cuenten como cero emisiones
La automotriz ya prueba la idea en España con BMW, Bosch y Repsol en un piloto de seis meses
Toyota pidió a los reguladores europeos que los autos capaces de funcionar exclusivamente con combustibles renovables certificados reciban la etiqueta de vehículo cero emisiones, aunque lleven bajo el cofre un motor de combustión interna. La automotriz japonesa presentó la propuesta como un llamado a la "asociación y el pragmatismo", y busca que se adopte bajo una definición común alineada con la Directiva de Energías Renovables de la Unión Europea.
La palabra clave en la propuesta es "exclusivamente": Toyota no plantea que cualquier auto de gasolina reciba el distintivo verde por usar ocasionalmente un combustible distinto, sino que los vehículos certificados para operar únicamente con combustibles elegibles obtengan ese reconocimiento. El planteamiento llega en un momento en que Europa ya reconsidera el futuro del motor de combustión.
La normativa vigente exige una reducción del 100 por ciento en las emisiones de CO2 de la flota de autos y camionetas nuevas a partir de 2035. Sin embargo, la Comisión Europea propuso alternativamente una reducción del 90 por ciento, con el remanente compensado mediante combustibles elegibles o acero europeo de bajo carbono. Esa alternativa dejaría un margen para los motores de combustión más allá de 2035, y es justo ahí donde Toyota quiere que los autos de combustibles renovables cuenten como cero emisiones dentro del debate regulatorio.

Cambiar cómo se contabiliza un auto en una hoja de cumplimiento no detiene sus emisiones reales de CO2, aunque en teoría ese CO2 sea neutro en carbono o cercano a serlo. Para respaldar su propuesta con datos, Toyota ya trabaja en un piloto concreto: en julio pasado, junto con BMW, Bosch y Repsol, lanzó una prueba de seis meses en España con alrededor de 20 vehículos que operan con gasolina 100 por ciento renovable de Repsol.
Bosch aporta el sistema de rastreo digital, que utiliza información de los propios vehículos, de las estaciones de servicio y de las transacciones con tarjetas de combustible para verificar el uso exclusivo del combustible renovable. El objetivo del piloto es demostrar que los autos existentes y la infraestructura actual de reabastecimiento pueden soportar este esquema sin necesidad de flotillas o estaciones especiales.
Incluso si el piloto español resulta exitoso, eso no garantiza que el continente completo pueda adoptar el esquema con rapidez. Queda además un punto delicado por resolver: cómo comprobar que un auto certificado para combustibles renovables en verdad los use siempre de forma exclusiva, y qué pasa si un propietario decide cargar un combustible distinto en algún momento.
Toyota tendrá que resolver ese mecanismo de verificación antes de convencer del todo a los reguladores europeos. Por ahora, la propuesta confirma que una de las automotrices más grandes del mundo sigue buscando caminos para mantener vivo el motor de combustión interna, incluso cuando el calendario regulatorio apunta hacia su desaparición en 2035.


