Pirelli confirma parada única en Bakú: la clave está en cuándo montar el blando
El pit lane cuesta más de 19 segundos y obliga a definir la estrategia entre la vuelta 16 y la 32
El asfalto de Bakú se presentó este fin de semana inusualmente sucio, con niveles de agarre entre los más bajos de la temporada según las mediciones de Pirelli. Pese a esa condición, el viernes no apareció el fenómeno de graining que suele afectar al trazado azerí, lo que redujo aún más el desgaste de los compuestos.
Ese comportamiento abre la puerta a que la carrera de este sábado se resuelva con una sola parada en boxes, algo que ya se intuía desde el jueves. El tiempo perdido en pit lane, superior a los 19 segundos, refuerza esa lectura: arriesgar con dos paradas no compensa cuando los neumáticos aguantan tanto kilometraje.
Pirelli identificó tres rutas principales para el domingo. La primera consiste en salir con el compuesto medio y detenerse entre las vueltas 21 y 27 para montar el duro. La segunda también parte del medio, pero estira el primer stint hasta las vueltas 27-32 antes de calzar el blando para atacar en el tramo final. La tercera arranca directamente con el blando y adelanta la parada a la ventana de las vueltas 16 a 22 para pasar al duro.
George Russell ya mostró en la Q3 que el blando resiste sin problema: marcó su mejor vuelta en el tercer intento con ese compuesto, evidencia de que la degradación no es el obstáculo que se esperaba. El reto real está en la temperatura: los medios y los duros tienden a deslizar más al inicio, lo que genera sobrecalentamiento, un efecto que debería atenuarse conforme la pista siga evolucionando.
La distribución de juegos entre los pilotos confirma hacia dónde apunta el plan de los equipos. Todos llegan a la carrera con al menos un set de blandos sin estrenar, salvo Carlos Sainz, que solo dispone de cuatro juegos usados de ese compuesto. En el duro, la historia es distinta: nadie lo ha tocado en todo el fin de semana y todos conservan un set nuevo, mientras que en el medio solo los Mercedes llegan con neumáticos ya rodados.
La gran incógnita sigue siendo el comodín de un eventual Safety Car. Un coche de seguridad en las primeras vueltas descartaría a la mayoría de los equipos de arriesgar con blandos, empujándolos hacia el duro para llegar hasta el final. Quien necesite remontar, en cambio, podría salir directamente con blandos para ganar agarre en la arrancada y adelantar posiciones antes de que el resto alcance su temperatura óptima.
Con las tres estrategias abiertas y el desgaste bajo control, la carrera de Bakú promete decidirse más por los incidentes y las apuestas individuales que por una diferencia real entre compuestos. La bandera verde marcará el inicio de un rompecabezas donde cada equipo interpretará a su manera la misma información de Pirelli.


