Revive el Brütsch Mopetta, el microauto alemán más pequeño de los años 50
Apenas se construyeron 14 unidades originales entre 1956 y 1958, con un motor de 49cc y 2.3 caballos
Una réplica exacta del Brütsch Mopetta acaba de construirse, reviviendo un capítulo casi olvidado de la industria automotriz alemana de posguerra. El original se fabricó en apenas 14 unidades entre 1956 y 1958, y fue diseñado específicamente para ser el automóvil más pequeño del mundo, un título que logró sin discusión.
El Mopetta importa porque representa el extremo más radical de la ingeniería de microautos de los años 50, una época en la que Europa buscaba soluciones de movilidad baratas tras la guerra. Con 1.7 metros de largo y apenas entre 88 y 91 centímetros de ancho, el auto cabía donde ninguna otra propuesta de la época podía hacerlo, y su clasificación legal como ciclomotor le permitía circular sin licencia de conducir ni impuestos vehiculares en Alemania Occidental.

Egon Brütsch, heredero de una familia de Stuttgart que hizo su fortuna vendiendo medias para mujer, fundó Egon Brütsch Fahrzeugbau en 1950 tras una carrera como piloto de motos y autos. Entre 1952 y 1958 la compañía desarrolló 11 modelos distintos y construyó cerca de 80 vehículos en total, funcionando más como un taller de diseño y venta de licencias de fabricación que como un fabricante en serie.
El Mopetta se presentó de forma apresurada en el IFMA de Frankfurt en octubre de 1956, exhibido en lo alto del stand sin motor para ocultar que era solo una carrocería hueca de fibra de vidrio. Siete meses después, en mayo de 1957, ya existía una unidad funcional equipada con un monocilíndrico de dos tiempos ILO de 49cc y 2.3 caballos de fuerza, con caja de tres velocidades sin reversa y transmisión por cadena a la rueda trasera izquierda.


La revista británica The Motor lo probó en 1957: la fábrica prometía una velocidad máxima de 27 millas por hora, pero el auto apenas alcanzó 20 y hasta 22 millas por hora con el motor caliente. A cambio, el consumo resultó extraordinario: 124 millas por galón imperial a una velocidad constante de 10 millas por hora. El peso en vacío era de solo 78 kilogramos.
En Alemania, el Mopetta costaba 750 marcos, una fracción de lo que pedían sus rivales de la época: el BMW Isetta 250 costaba 2,550 marcos y el Messerschmitt KR200 rondaba los 2,500 marcos, aunque ambos ofrecían dos plazas y mayor velocidad. En el Reino Unido se vendía en 200 libras, un precio considerado accesible para 1957.

La réplica recién construida reproduce fielmente las proporciones y mecánica del original, incluyendo la carrocería de fibra de vidrio en forma de huevo y el chasis de escalera de acero. No se han revelado detalles sobre su precio ni sobre si existen planes para producir más unidades destinadas a coleccionistas.


