El Maserati que perteneció a un rey saudí y pasó 30 años encerrado en Egipto
El chasis 103*064*, el primer 5000 GT con carrocería de Pietro Frua, obtuvo la certificación Classiche
Maserati otorgó la certificación Classiche al chasis 103*064*, el primer ejemplar del 5000 GT vestido por Pietro Frua y protagonista de una historia que incluye a un sah, un imam y un rey saudí antes de desaparecer durante tres décadas en un almacén egipcio.
Para los coleccionistas, la certificación Classiche no es un trámite cosmético: valida con archivos de fábrica y revisiones técnicas que un auto histórico conserva su autenticidad original, algo que dispara su valor y su credibilidad en subastas y concursos de elegancia.
El 5000 GT nació porque el Sah de Persia manejó un Maserati 3500 GT y pidió algo más grande. El director técnico Giulio Alfieri respondió con el proyecto AM103: un V8 de 5.0 litros derivado del Maserati 450S de competencia, con más de 350 caballos, montado en un gran turismo de calle. Solo se construyeron 34 unidades entre 1959 y mediados de los años sesenta, y apenas tres llevaron carrocería de Frua.
El chasis 103*064* fue el primero de esos tres Frua, construido en 1962 con pintura exterior 'Luci di Mezzanotte' e interiores 'Camoscio'. Su línea de cintura más baja y mayor superficie acristalada le dieron un perfil más estilizado que los Touring y Allemano anteriores. Maserati lo usó para pruebas antes de presentarlo en el Salón de Ginebra de 1963, donde el propio Karim Aga Khan IV lo manejó y quedó tan convencido que encargó su propio 5000 GT Frua.
El auto cambió de dueño varias veces hasta llegar en 1966 al príncipe saudí Magid Ben Saoud, quien se lo regaló a su padre, el rey Saud bin Abdulaziz Al Saud. Ese obsequio desató el capítulo más extraño de su vida: tras la Guerra de los Seis Días en 1967 y la salida del rey de Egipto, las autoridades egipcias confiscaron el auto y lo dejaron encerrado en un almacén de El Cairo por más de 30 años.
Cuando reapareció en el año 2000, el Maserati apenas registraba unas 7,900 millas recorridas y conservaba intactos sus componentes principales. Un coleccionista de Texas lo compró, lo envió de vuelta a Módena y lo sometió a una restauración de cuatro años que terminó con su reaparición en el Concorso d'Eleganza Villa d'Este de 2004.
La certificación actual se suma a esa restauración y corre en paralelo al trabajo moderno de personalización de Maserati Fuoriserie, el estudio Bottega lanzado en 2021 para proyectos a la medida sobre autos clásicos y actuales. No se han revelado planes de venta ni una valuación oficial para el chasis 103*064*.


