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Subastas de los 90: los clásicos de Le Mans y Maserati que se dispararon, y los que no

Un Maserati Birdcage pasó de 937,500 a 4.24 millones de dólares entre 1998 y 2026

Redacción DSC 11 de septiembre de 2026 · 13:20 2 min de lectura
Foto: hagerty.com

La casa de datos Hagerty comparó resultados de subastas de Pebble Beach de finales de los años 90 con ventas recientes de los mismos ejemplares, y las diferencias muestran qué tanto ha cambiado —o no— el mercado de clásicos en casi tres décadas. El caso más claro es un Maserati Tipo 61 Birdcage, chasis 2452, que se vendió en 1998 por 937,500 dólares (unos 1.9 millones ajustados a inflación) y reapareció este año en Pebble Beach, ya restaurado en su color blanco y azul original, para adjudicarse en 4.24 millones de dólares, un récord para el modelo.

No todos los Maserati corrieron la misma suerte. Un Ghibli plateado que perteneció a Frank Sinatra —quien luego se lo vendió al actor George Hamilton y este al fundador de Wendy's, Dave Thomas— se remató en 43,700 dólares en 1999 y no encontró comprador un año después con una oferta de 38,000. La procedencia terminó pesando: en 2021 el mismo auto se vendió en Barrett-Jackson Las Vegas por 330,000 dólares, muy por encima del valor de 185,000 dólares que hoy tiene un Ghibli 4.7 estándar en condición #2. Un Maserati 3500 GT, en cambio, bajó de precio entre 1998 y 2001, de 32,200 a 16,450 dólares, aunque hoy alcanzaría entre 89,000 y 155,000 dólares según su estado.

Foto: hagerty.com

Los Jaguar de Le Mans muestran otra brecha considerable. Un D-Type nunca corrido, chasis XKD 537, se vendió en 1997 por 1,014,500 dólares (unos 2.1 millones ajustados a hoy), cifra todavía por debajo del valor actual de 2.5 millones para un ejemplar en condición aceptable. Un año después, un XKSS sin restaurar y sin usarse desde 1967 alcanzó el mismo precio de 1,014,500 dólares; hoy ese mismo estado de conservación se cotiza en 5.1 millones de dólares, y un ejemplar en condición concurso supera los ocho dígitos.

Los Shelby Cobra 427 también se dispararon. Un ejemplar comprado nuevo por un golfista profesional y restaurado en los 80 se vendió en 222,500 dólares en 1997; en nuestros días valdría entre 1.4 y 2.1 millones según su condición. Más llamativo es el caso de un Cobra S/C, uno de los 29 que construyó Shelby American con motor de bloque grande detuneado para calle: se vendió en 420,500 dólares en 1999 y volvió a subastarse hace dos años en Monterey por 3.03 millones de dólares.

Foto: hagerty.com

El Ford GT40 confirma la tendencia. Una versión Mk III de calle, con faros elevados y suspensión más suave que la del auto de carreras, se vendió en 310,500 dólares en 1997. El comparable más reciente, un Mk I de 1966, se remató el año pasado en más de 7 millones de dólares.

No todo el mercado de clásicos se ha movido al mismo ritmo. Los Ford Thunderbird originales de 1955 a 1957 prácticamente no han cambiado de valor en dos décadas, ni siquiera en términos nominales antes de ajustar por inflación. Un T-Bird de 1957 con dos dueños desde su origen se vendió en 35,650 dólares en 1998; hoy su valor en condición #3 es de 29,600 dólares y en condición #2 de 51,000, cifras que muestran cómo algunos clásicos populares se mantienen prácticamente congelados mientras las piezas más raras y con historia de competencia multiplican su precio varias veces.

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