Tesla fabrica cientos de robots Optimus por semana, pero aún no saben hacer casi nada útil
La empresa canceló el Model S y el Model X para dedicar esa línea de Fremont a los robots humanoides
Tesla construye ya varios cientos de unidades de su robot humanoide Optimus por semana en su planta de Fremont, California, diez veces más que el volumen del segundo trimestre, según un reporte de The Information. La cifra suena impresionante, pero esconde un problema de fondo: los robots que salen de la línea todavía no pueden realizar tareas generales y dependen de programación específica para cada función.
El dato importa porque Tesla apostó la planta completa a este proyecto. La compañía terminó la producción del Model S y el Model X a inicios de mayo y convirtió esa línea, antes dedicada a sus dos modelos insignia, para ensamblar Optimus. Trasladó también a decenas de trabajadores del Model Y al programa de robótica, una decisión que compromete la manufactura de autos por una apuesta tecnológica sin fecha garantizada.

El reporte detalla fallas de manufactura que afectan directamente la confiabilidad del producto: la mano y el antebrazo del robot contienen más de 100 tornillos y componentes que los trabajadores todavía ensamblan a mano, y varias estaciones de la línea no logran alinear consistentemente piezas de tolerancias mucho más estrechas que las de un automóvil. Algunos sensores táctiles de las manos han presentado fallas de durabilidad, por lo que Tesla planea introducir en 2026 un “guante sensor” reemplazable en vez de cambiar la mano completa.
La cadena de suministro tampoco ayuda: varios proveedores, muchos de ellos en China, fabrican motores y engranes de precisión que cumplen en volúmenes de prototipo pero pierden consistencia de calidad al escalar producción. A esto se suma el problema más grave, según tres fuentes citadas por el reporte: la inteligencia artificial de Optimus aún no generaliza tareas y su comportamiento se vuelve impredecible ante situaciones para las que no fue entrenado. Aprender incluso movimientos básicos todavía toma varios días.

Para resolverlo, Tesla acumula ya más de 500,000 horas de datos de entrenamiento y busca duplicar esa cifra antes de que termine el año, con centros de captura de movimiento en Colorado, Arizona y Florida. El plan comercial replica el manual de Full Self-Driving: en vez de vender Optimus, Tesla planea rentarlo a un grupo reducido de empresas con instalaciones similares a las suyas para recolectar datos de uso real y así entrenar el sistema.
La brecha entre las declaraciones de Elon Musk y la realidad de la línea es notoria. En enero de 2025 prometió 10,000 unidades de Optimus construidas ese año y “varios miles” realizando trabajo útil hacia el cierre. Un año después admitió que ningún robot cumplía tareas productivas dentro de Tesla. También prometió una presentación de la versión V3 para mediados de 2026, evento que aún no ocurre. Los gerentes internos ahora apuntan a más de 1,000 robots por semana antes de que termine este año, con una meta eventual de 20,000 semanales, mientras competidores como XPeng ya operan una línea automatizada de su humanoide IRON en Guangzhou con ventas comerciales previstas para 2027.


