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Un coleccionista alemán abandonó 50 clásicos en un bosque a propósito

El 'Autoskulpturenpark', cerca de Erkrath, cobra 10 euros de entrada y 20 si el visitante quiere tomar fotos

Redacción DSC 20 de octubre de 2026 · 14:00 2 min de lectura
Foto: motorpasion.com

En un bosque cercano a Erkrath, Alemania, más de 50 automóviles clásicos de la década de 1950 permanecen abandonados entre los árboles desde hace años, cubiertos de musgo, hojas y raíces que avanzan sobre sus carrocerías. No se trata de un yonke olvidado: el lugar tiene nombre propio, 'Autoskulpturenpark', y su existencia responde a un proyecto artístico deliberado.

El responsable es Michael Fröhlich, comerciante de coches, piloto de carreras y artista de Düsseldorf, quien compró una parcela forestal de 20,000 metros cuadrados para celebrar su cumpleaños número 50. Su idea consistió en reunir 50 vehículos fabricados el mismo año de su nacimiento y distribuirlos por el terreno, sin intención de restaurarlos ni conservarlos: el objetivo era exponerlos a la intemperie y dejar que el paso del tiempo transformara cada pieza.

Foto: motorpasion.com

Entre los vehículos que la naturaleza ha ido reclamando aparecen ejemplares de Mercedes-Benz, Rolls-Royce, Jaguar y Porsche, además de objetos de época relacionados con el motor, como señales de tráfico antiguas y surtidores de combustible oxidados. El resultado se asemeja a un cementerio automotriz de otra era, donde cristales, interiores y carrocerías se degradan año con año mientras la vegetación ocupa cada espacio disponible.

A diferencia de un desguace convencional, en 'Autoskulpturenpark' no se desmontan piezas ni se aprovechan los coches para restauraciones. El deterioro mismo forma parte del concepto artístico de Fröhlich: cada automóvil funciona como una escultura viva que cambia con el clima y el tiempo, en vez de como una pieza de colección destinada a recuperar su estado original.

Foto: motorpasion.com

El predio es privado, por lo que no cualquiera puede recorrerlo libremente, aunque sí existe la posibilidad de visitarlo bajo cita y horarios definidos. La entrada cuesta 10 euros por adulto, y quienes deseen tomar fotografías durante el recorrido deben pagar 20 euros adicionales.

No se han reportado planes para modificar el estado de los vehículos ni para ampliar el parque con más unidades. Por ahora, el bosque cercano a Erkrath sigue funcionando como un testimonio silencioso de medio siglo de historia automotriz, congelado entre el óxido y la vegetación.

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