China descubre que autos de BYD y Geely no cumplen las especificaciones que declararon
El gobierno pide a 100 fabricantes reportes de calidad antes de 2026 tras hallazgos en planta y distribuidoras
Los reguladores chinos encontraron que vehículos de BYD y Geely no coinciden con los datos que las propias marcas registraron ante las autoridades. Un Geely EX2, vendido en el mercado local como Xingyuan, presentó una desviación de distancia entre ejes fuera del margen permitido de uno por ciento, mientras que una unidad del BYD Qin L DM-i consumió más combustible del declarado en modo de carga sostenida. Otros autos salieron de fábrica sin manual del propietario, según los expedientes del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT).
El hallazgo llega apenas días después de que cuatro ministerios chinos, entre ellos el MIIT, lanzaran el 27 de agosto una campaña nacional de inspección de un año enfocada en calidad de producción y seguridad vehicular. La medida obliga a unos 100 fabricantes domésticos a entregar reportes de calidad, confiabilidad y durabilidad a las autoridades locales antes de que termine 2026, además de ejecutar de inmediato cualquier retiro voluntario en cuanto detecten un defecto.
El caso importa porque expone la otra cara de la velocidad con la que China desarrolla autos nuevos: un modelo tarda en promedio dos años en llegar a los concesionarios, contra tres a cinco años en marcas extranjeras con ciclos de desarrollo tradicionales. Empresas como IAT Automobile Technology y la Asociación China de Fabricantes de Automóviles ya proponen usar inteligencia artificial para recortar ese plazo a solo 18 meses.
Los inspectores están tomando vehículos y componentes directamente de fábricas y distribuidoras, sellando su configuración de hardware y software antes de enviarlos a pruebas de choque, estructura y paquete de baterías. La revisión también incluye ciberseguridad y protección de datos, y los reguladores evalúan duplicar la distancia obligatoria de pruebas de ruta para autos eléctricos nuevos, de los actuales estándares hasta 30 mil kilómetros.
Detrás de la ofensiva regulatoria está la sobrecapacidad y la guerra de precios que ha exprimido los márgenes de toda la industria china, un escenario que las autoridades identifican como el motor real detrás de los defectos, más que errores aislados de fabricación. La presión por lanzar autos cada vez más rápido choca ahora con exigencias de validación más estrictas.
El impacto no se queda dentro de China. BYD y Geely dependen del crecimiento en mercados de exportación para compensar la guerra de precios interna, y cualquier señal de incumplimiento normativo viaja con ellas al extranjero, donde ya existe escepticismo sobre autos chinos baratos y de desarrollo acelerado.
Los próximos meses mostrarán si las marcas frenan el ritmo de lanzamientos o invierten más en validación sin sacrificar velocidad. Los primeros indicios llegarán con los reportes de retiro que deben entregarse antes de 2026 y con los resultados de homologación de estos autos en mercados fuera de China.


