El accidente de 910,000 libras: así reconstruyó McLaren el F1 de Rowan Atkinson
El motor salió despedido 20 metros del chasis; el actor solo sufrió una lesión en el hombro
El seguro de Rowan Atkinson pagó 910,000 libras esterlinas por reparar su McLaren F1 tras un accidente en la A605, cerca de Peterborough, en agosto de 2011. La cifra sigue siendo, hasta hoy, la indemnización más alta jamás pagada en el Reino Unido por un siniestro con un solo vehículo.
El actor, conocido por interpretar a Mr. Bean, perdió el control del superdeportivo a alta velocidad. El coche chocó contra una señal de tráfico y después contra un árbol: la parte trasera quedó destruida y el motor V12 terminó a 20 metros del chasis. Atkinson salió del accidente con una lesión en el hombro, nada más.

McLaren decidió no declarar el F1 como pérdida total pese al estado del chasis de fibra de carbono, uno de solo 64 fabricados para uso en calle. La marca de Woking reconstruyó el coche casi desde cero, un proceso que tomó casi un año e involucró a los mismos técnicos que lo habían ensamblado originalmente, además de fabricar piezas que ya no existían en inventario.
Atkinson había comprado este McLaren F1 en 1997 por 647,000 libras, cuando el modelo diseñado por Gordon Murray tenía apenas cuatro años y ya era considerado el superdeportivo de referencia: motor central V12 BMW de 6.1 litros, disposición de tres plazas y elementos bañados en oro para disipar el calor del propulsor. En 1999, un primer accidente ya había dañado el chasis, reparado entonces también por McLaren.


Lejos de guardarlo como pieza de exhibición, el actor continuó usando el F1 después de la segunda reparación, acumulando cerca de 64,000 kilómetros al volante del mismo ejemplar. Lo vendió finalmente en 2015 por 8 millones de libras, una cifra que refleja la revalorización que han tenido los F1 desde su fabricación en los años noventa.
El caso ilustra el costo real de preservar un patrimonio mecánico de este tipo: los chasis de fibra de carbono del F1, de los que se produjeron 64 unidades de calle y una cuarentena de versiones de competición, son piezas irremplazables que justifican reconstrucciones que superan el valor original del coche.


