El prototipo del Tesla Roadster esconde pistas de cómo será el auto de producción
Tesla promete más de 1,340 caballos de fuerza, aunque esa cifra podría no llegar intacta a la versión de calle
El nuevo prototipo del Tesla Roadster, presentado por Elon Musk como un auto capaz de "aplastar todos los récords de pista que han existido", muestra suficientes detalles de producción como para tomarse en serio la promesa de llegar a las calles en 2028, aunque con años de margen por los retrasos habituales de la compañía.
Para los aficionados que esperan un deportivo eléctrico real y no solo un ejercicio de mercadotecnia, el prototipo revela pistas importantes: espejos retrovisores exteriores funcionales, líneas de corte apropiadas entre paneles de carrocería, bisagras y seguros de puertas, y un interior con espacio para bolsas de aire, incluyendo el centro del volante. La pantalla del tablero tampoco es un adorno estático: cuenta con una interfaz funcional e intuitiva que parece compartir arquitectura con el resto de los Tesla, pero con funciones propias pensadas para operarse mientras se conduce.
En la parte técnica, Tesla asegura que el paquete de baterías y los dos motores traseros del prototipo producen más de 1,340 caballos de fuerza, una cifra creíble pero que luce excesiva para un auto con tracción trasera únicamente. Existe la posibilidad de que la versión Performance final sume motores al eje delantero para mejorar la tracción, que el modelo de entrada ofrezca una potencia menor, o que Tesla limite ese total a un modo de "impulso" temporal activado en movimiento.
Los elementos más llamativos del prototipo —el sistema de succión para generar carga aerodinámica y los propulsores de gas frío suministrados por SpaceX, reservados para las versiones Thrust y Rocket— parecen menos viables para un auto legal en calle, en buena parte por dudas sobre su legalidad. El propio Musk reconoció durante la presentación que "no está seguro de que sea legal en todas las jurisdicciones", lo que sugiere que esas funciones quedarían limitadas a versiones exclusivas para pista o desactivadas fuera de espacios privados como autódromos o pistas de aterrizaje.
Aunque buena parte del espectáculo tecnológico podría quedarse en el camino antes de llegar a producción, la base del prototipo —carrocería, interior y sistema eléctrico— luce lista para convertirse en un auto real. Falta por confirmar el precio final, que se estima de seis cifras, la configuración exacta de potencia por versión, y si Tesla cumple con la fecha de 2028 o repite su historial de retrasos en el camino hacia la calle.


