La disolución de las Cortes en España tira a la basura dos reformas clave de tráfico
La nueva tasa de alcohol y el endurecimiento del delito de velocidad deberán tramitarse desde cero
La convocatoria de elecciones en España para el 29 de noviembre canceló de golpe dos reformas de tráfico que llevaban meses en trámite parlamentario: la reducción de la tasa de alcohol permitida al volante y el endurecimiento de los umbrales para que un exceso de velocidad se considere delito.
El asunto importa porque ambas reformas buscaban cambiar directamente las reglas que enfrenta cualquier conductor en España: cuánto se puede beber antes de manejar y a partir de qué velocidad una infracción deja de ser administrativa para convertirse en un delito penal con cárcel de por medio.

La propuesta de la nueva tasa 0,1, presentada formalmente en enero de 2025, planteaba bajar el límite de 0,25 a 0,10 mg/l en aire espirado (de 0,5 a 0,2 g/l en sangre) y unificarlo para todos los conductores, incluidos noveles y profesionales, que hoy tienen un tope de 0,15 mg/l. El umbral penal, fijado en más de 0,60 mg/l en aire espirado o 1,2 g/l en sangre, se mantenía sin cambios. Esta reforma ya había superado su primer trámite en el Congreso.
La segunda reforma buscaba reducir en 10 km/h los márgenes que marca el Artículo 379.1 del Código Penal para que un exceso de velocidad se considere delito, hoy fijados en más de 60 km/h en vía urbana y más de 80 km/h en carretera interurbana. Esta infracción se castiga con prisión de tres a seis meses, multa de seis a 12 meses o trabajos comunitarios, además de la retirada del carnet entre uno y cuatro años. El cambio había avanzado más: superó su primer trámite en marzo de 2026 y llegó a la Comisión de Interior, donde se presentaron enmiendas publicadas en mayo.


Con la disolución de las Cortes, todas las iniciativas legislativas en trámite caducan automáticamente, sin importar cuánto camino hubieran recorrido. La Diputación Permanente solo puede aprobar o convalidar decretos-ley, pero no continuar la tramitación ordinaria de proposiciones de ley, así que ambas reformas regresan a cero. El director de Tráfico, Pere Navarro, lamentó el frenazo y aseguró que el tema estaba prácticamente resuelto antes del adelanto electoral.
Lo que sigue depende de la nueva legislatura: una vez se constituyan las Cámaras tras los comicios, el Gobierno que resulte tendría que volver a presentar ambas propuestas y repetir todo el proceso parlamentario desde el inicio. No hay garantía de que el próximo Ejecutivo decida retomarlas, ni de que, si lo hace, consiga los votos necesarios para que salgan adelante en el Congreso.


