La propuesta de Schumacher en Monza 2001 que Villeneuve rechazó tras el 11-S
El alemán pidió a los pilotos no competir en la primera vuelta; el canadiense fue el único que se negó
El Gran Premio de Italia de 2001 se corrió el 16 de septiembre en Monza, cinco días después de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos y con el paddock todavía conmocionado. Michael Schumacher llegó a la conferencia de prensa del jueves con el rostro sin expresión y la voz apenas audible; se rumoró que había pedido a Ferrari que pusiera a su piloto de pruebas, Luca Badoer, al volante en su lugar.
El ambiente empeoró el sábado, cuando la clasificación de Mika Hakkinen terminó en un accidente del que salió por su propio pie, y poco después llegó la noticia del grave choque de Alex Zanardi en el Lausitzring, en un óvalo de la CART ajeno a la Fórmula 1 pero suficiente para tensar los nervios de todo el paddock. Algunos pilotos empezaron a comparar el clima con el de Imola 1994, cuando murieron Roland Ratzenberger y Ayrton Senna.

Antes de la carrera, Schumacher propuso a sus compañeros un pacto informal: no competir por posiciones en la primera vuelta hasta pasar la segunda chicane de Monza, escenario un año antes de un accidente múltiple que había costado la vida a un bombero. La idea buscaba evitar cualquier repetición de esa tragedia, pero implicaba pedirle a los pilotos que suspendieran sus reflejos de carrera en plena competencia, sin ningún mecanismo claro para decidir quién cedía el paso a quién.
Jacques Villeneuve fue el único piloto que se negó a sumarse al acuerdo. En entrevista con la televisión británica ITV, defendió que los pilotos cobran por competir y que la gente en las gradas había ahorrado meses para ver una carrera real, no una demostración pactada. Para el canadiense, la discusión llegó tarde: la fecha de Monza se conocía desde el inicio de la temporada y nadie había cuestionado disputarla hasta esa misma mañana.

El episodio quedó como uno de los momentos más tensos de la temporada 2001, marcada también por el debate sobre si el Gran Premio de Estados Unidos en Indianápolis, programado dos semanas después, debía cancelarse. Ralf Schumacher había pedido públicamente su suspensión desde el jueves previo a Monza, aunque la carrera en Italia terminó disputándose con normalidad, sin que se aplicara finalmente el pacto propuesto por Michael Schumacher.


