Por qué Mate Rimac le dijo no a Volkswagen y le dio un V16 al Bugatti Tourbillon
El propio Nevera eléctrico fue la prueba que convenció a Rimac de frenar la estrategia del Grupo Volkswagen
Cuando Mate Rimac tomó el control de Bugatti junto a Porsche en 2021, el Grupo Volkswagen presionaba para que el sucesor del Chiron fuera un hiperdeportivo totalmente eléctrico. Rimac se negó y optó por un diseño desde cero con un V16 atmosférico integrado a un sistema híbrido enchufable: así nació el Tourbillon.
La decisión importa porque define el futuro de dos marcas: mientras Rimac Automobili sigue apostando por la propulsión eléctrica extrema con el Nevera, Bugatti conserva un motor de combustión como sello de identidad, justo cuando el resto de la industria del lujo automotriz discute si la electrificación total tiene sentido en el segmento de los hiperdeportivos de varios millones de dólares.
Rimac explicó en entrevista con Automotive News Europe que ya tenía lista una plataforma eléctrica probada: la del Nevera, con tracción total, 400 km/h de velocidad máxima y comportamiento de gran turismo. Usarla en el Tourbillon habría sido la ruta más fácil y rentable. En cambio, la respuesta del mercado al propio Nevera le hizo notar que la demanda por hiperdeportivos eléctricos de precio elevado era demasiado limitada para apostar todo el porvenir de Bugatti a esa tecnología.
El resultado fue un motor V16 desarrollado por Cosworth, sin turboalimentación, combinado con un sistema híbrido enchufable que le da al Tourbillon una identidad propia frente al Nevera. La apuesta ya rindió frutos comerciales: los 250 ejemplares del Tourbillon están completamente asignados, según confirmó el propio Rimac.
Bugatti Rimac desarrolló el hiperdeportivo sin participación directa de Volkswagen ni de Porsche, que a inicios de septiembre vendió por completo sus participaciones en Bugatti Rimac y en Rimac Group, cerrando así su capítulo dentro de la marca francesa.
Con Rimac al mando y una década de nuevos modelos prometida, la pregunta que queda abierta es qué forma tomarán los próximos Bugatti. Resulta difícil imaginar una gama compuesta solo por hiperdeportivos de varios millones de euros, por lo que no se descarta un gran turismo más accesible, a modo de sucesor espiritual del Galibier, que amplíe el catálogo sin diluir la exclusividad de la marca.


