Sale a la venta una réplica del Bertone Stratos Zero usada en Moonwalker de Michael Jackson
El constructor Andy Saunders la fabricó en 2003 sobre un Fiat X1/9 y la convirtió en legal para circular en calle
Una de las tres réplicas del Bertone Stratos Zero construidas para la película Moonwalker de Michael Jackson en 1988 sale a la venta, después de haber sido transformada en un auto legal para circular por calle.
El Stratos Zero original es uno de los conceptos cuña más influyentes del siglo XX y hoy forma parte de una colección privada inaccesible para el público, así que esta réplica representa la oportunidad más cercana de poseer algo parecido al diseño que definió una época del automovilismo italiano.

Bertone construyó el Zero original sobre la base de un Lancia Fulvia 1.6 HF accidentado, conservando su motor V4 de 1.6 litros (1,584cc) con 82 mm de diámetro y 75 mm de carrera, que Lancia calificaba en 113 hp de fábrica. El diseñador Marcello Gandini levantó una carrocería que bajaba hasta 33 pulgadas de altura, con frenos de disco en las cuatro ruedas. La leyenda cuenta que Nuccio Bertone lo manejó personalmente hasta las oficinas de Lancia, pasando por debajo de la pluma de entrada cerrada, lo que llevó al nacimiento del Lancia Stratos HF de rally, ganador del Mundial de Constructores en 1974, 1975 y 1976 con un V6 Ferrari Dino de por medio.
Para la escena de 'Smooth Criminal' en Moonwalker, una compañía de props fabricó tres carrocerías vacías de fibra de vidrio, sin puertas, ventanas ni aberturas, terminadas en plata. El constructor británico Andy Saunders, especialista en autos extremadamente bajos y radicado en Poole, Dorset, compró una de esas carrocerías en 2003 y la trajo desde Estados Unidos hasta Inglaterra.


Saunders eligió un Fiat X1/9 libre de óxido como donante porque su distancia entre ejes difería apenas 18 mm de la del Zero original, una coincidencia que no es casualidad: el X1/9 también fue diseñado por Gandini y construido por Bertone. Conservó el piso, motor, caja y suspensión del Fiat, recortó el resto de la carrocería, reforzó la base y ajustó la altura hasta igualar la del auto original.
El constructor añadió lo que el prop de cine nunca tuvo: paneles que abren, ventanas funcionales, rejillas y luces de trabajo, además de homologarlo para uso en calle. El auto resultante ya circuló por la pista helada de St. Moritz y apareció en el césped de Pebble Beach antes de llegar ahora al mercado, aunque no se ha revelado el precio de venta ni quién podría quedarse con esta pieza única de la cultura automotriz y pop.


