Un motor de avión Allison V-1710 de la Segunda Guerra Mundial busca comprador
El V12 de 28 litros nació en un taller fundado por uno de los creadores del óvalo de Indianápolis
Un ejemplar reconstruido y con cero horas de uso desde su rehabilitación del motor Allison V-1710-35 está a la venta. En configuración de fábrica entrega 1,150 caballos de fuerza, aunque con modificaciones puede rendir bastante más, la misma filosofía que lo llevó a convertirse en pieza clave de la aviación de combate aliada.
La historia de este V12 conecta directamente con el automovilismo. La compañía que lo construyó nació en 1915 como Indianapolis Speedway Team Company, fundada por James A. Allison, cofundador del propio óvalo de Indianápolis, para preparar autos de las 500 Millas. Tras la Primera Guerra Mundial, el taller se especializó en reconstruir motores de avión Liberty V12, experiencia que General Motors compró en 1929 al adquirir la empresa.

El V-1710 desplaza 28 litros (1,710 pulgadas cúbicas) en arquitectura V de 60 grados, con un árbol de levas por banco y cuatro válvulas por cilindro. Allison fabricó poco más de 70 mil unidades entre 1931 y 1948, y fue el único motor refrigerado por líquido de diseño estadounidense en ver combate durante la Segunda Guerra Mundial. Equipó al Lockheed P-38 Lightning, al Bell P-39 y P-63, al Curtiss P-40 y a los primeros Mustang de North American.
La potencia creció de forma constante durante el conflicto: el V-1710-33 del P-40 inicial entregaba 1,040 caballos a 2,800 rpm, mientras que las versiones del P-38L llegaron a 1,475 caballos. El pico llegó con el V-1710-127, un motor turbocompuesto que devolvía potencia del turbo al cigüeñal y alcanzaba una calificación de emergencia de guerra de 3,090 caballos, aunque estaba destinado a un avión, el XP-63H, que nunca voló.


Terminada la guerra, miles de estos motores excedentes encontraron nueva vida fuera de la aviación: llegaron a autos dragster, a tractores de jalón y a hidroplanos de la categoría Unlimited, donde el Allison fue el motor preferido durante años después de que cesara su producción. La venta de este ejemplar reconstruido mantiene viva esa tradición entre coleccionistas de motores históricos, aunque no se ha reportado el precio ni la ubicación exacta de la pieza.


