Bugatti restaura el único Veyron con carrocería de aluminio pulido espejo
El chasis 8.100 requirió bloques de aluminio de hasta 20 toneladas cuando se construyó en 2014
Bugatti terminó la restauración completa de uno de los Veyron más extravagantes jamás construidos: un Grand Sport Vitesse con carrocería hecha enteramente de aluminio pulido a espejo. El auto, identificado como chasis 8.100, regresó a la planta de Molsheim, Francia, para un proceso de certificación bajo el programa La Maison Pur Sang.
El ejemplar nació en 2014 por encargo de un cliente que quería llevar al extremo la personalización del Veyron. Para lograr el acabado espejo, Bugatti trabajó con bloques de aluminio de hasta 20 toneladas, un proceso que en su momento convirtió a este auto en el Veyron más caro jamás fabricado.
Debajo de esa carrocería reflejante sigue latiendo el corazón que hizo famoso al Veyron: un motor W16 de 8.0 litros con cuádruple turbo, capaz de entregar 1,183 caballos de fuerza y una velocidad máxima de 254 millas por hora (409 km/h).
La restauración buscó devolver el auto a sus especificaciones originales, eliminando modificaciones posteriores que se le habían hecho con los años y regresando el acabado de aluminio a su pulido perfecto. Por dentro, el contraste es total: piel color Carmine Red cubre el interior, con acentos de fibra de carbono y aluminio en la consola central, el volante y el logo de Bugatti entre los asientos.
Bugatti no reveló el nombre del propietario actual, aunque un comunicado de la marca ubica al auto en la Riviera francesa. Videos en redes sociales muestran a Fernando Alonso conduciéndolo por las calles de Mónaco, lo que ha alimentado especulación sobre quién tiene hoy las llaves de esta pieza única.


