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Holden Monaro GTS 1971: el ícono australiano que nació para vencer al Ford Falcon GT

El cupé con V8 de 5.0 litros desarrollado en Australia ganó Bathurst en su primera carrera con un privado al volante

Redacción DSC 25 de octubre de 2026 · 13:00 2 min de lectura
Foto: silodrome.com

Un Holden Monaro GTS de 1971 equipado con el motor V8 de 5.0 litros (308 pulgadas cúbicas) desarrollado localmente en Australia resurge como pieza de colección, un ejemplar que representa el motor más codiciado por los entusiastas del modelo por tratarse de una mecánica diseñada enteramente en el país.

El Monaro es uno de los autos más emblemáticos jamás fabricados en Australia. Nació como respuesta local a los pony cars y muscle cars estadounidenses de finales de los años sesenta —Mustang, Camaro, Firebird, Barracuda, AMX— y se convirtió en leyenda de las pistas durante su propia vida comercial, al punto de que los ejemplares sobrevivientes hoy son sumamente buscados.

Foto: silodrome.com

Holden presentó el Monaro a la prensa el 22 de julio de 1968 en el Surfers Paradise Raceway de Queensland. Once semanas después, un GTS 327 inscrito por un privado ganó la Hardie-Ferodo 500 en Bathurst, la carrera más importante de Australia y equivalente local de las 500 Millas de Indianápolis. Fue el primer triunfo de Holden en esa prueba. El auto nació como reacción directa al Ford XR Falcon GT, que en 1967 había dominado Bathurst con un V8 de 289 pulgadas (4.7 litros) y 225 caballos; el director general Max Wilson y el de mercadotecnia John Bagshaw impulsaron una versión cupé de dos puertas sobre la plataforma del sedán HK para enfrentarlo, con el V8 Chevrolet 327 como arma principal.

El nombre Monaro proviene de un cartel que el diseñador Noel Bedford vio en Cooma, Nueva Gales del Sur, durante unas vacaciones familiares; la palabra es de origen aborigen y significa meseta o planicie alta, y a los ejecutivos de General Motors les gustó también por su parecido fonético con Camaro. La versión GTS 327, construida específicamente para competir en Bathurst, usaba un carburador Rochester de cuatro gargantas y entregaba 250 caballos a 4,800 rpm y 325 lb-pie a 3,200 rpm, con caja manual Saginaw de 4 velocidades, diferencial autoblocante y tanque de 114 litros. Costaba 3,790 dólares australianos, frente a los 2,575 del modelo base.

Foto: silodrome.com

El 6 de octubre de 1968, el piloto privado Bruce McPhee, de 41 años, ganó Bathurst con un GTS 327 tras diseñar una estrategia que cuidaba los frenos del auto —su punto débil, con discos delanteros pequeños y tambores traseros de 10 pulgadas sobre un peso de 3,300 libras—. Tomó la pole, marcó la vuelta más rápida y ganó sin cambiar neumáticos ni pastillas; los Monaro terminaron en los tres primeros lugares de la carrera.

La evolución del modelo continuó con el HT Monaro de 1969, que incorporó el V8 propio de Holden de 253 pulgadas (4.1 litros) y después el de 308 pulgadas (5.0 litros) que sustituyó al Chevrolet 307, mecánica que equipa el ejemplar de 1971 que hoy se ofrece a coleccionistas. La variante GTS 350 enfrentó al Ford XW Falcon GT-HO con 300 caballos en su versión manual. Harry Firth fundó el Holden Dealer Team en 1969, equipo con el que Colin Bond y Tony Roberts ganaron Bathurst ese año, mientras Peter Brock debutaba en la carrera terminando tercero; en 1970 Norm Beechey le dio a Holden su primer Campeonato Australiano de Turismos.

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